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¿Qué hace Kleva, la startup mexicana que cobra deudas con agentes de inteligencia artificial?

· revisado el · Nadia Bermejo

Kleva es una empresa mexicana fundada en 2025 que sustituye a los teleoperadores de un centro de llamadas de recobro por agentes de inteligencia artificial. Llaman por teléfono, escriben por WhatsApp y negocian un plan de pago con quien debe dinero a un banco o a una financiera. Le paga la entidad acreedora, nunca el deudor.

En abril de 2026 anunció una ronda semilla de 1,55 millones de dólares. Es una empresa de diecisiete personas.

Los datos, de un vistazo

Dato Cifra
Fundación 2025
Sede México (opera en nueve países)
Fundadores Ed Escobar (consejero delegado) y Juan Martín Pagella (operaciones)
Ronda semilla 1.550.000 dólares, anunciada el 30 de abril de 2026
Quién puso el dinero Wollef (lidera), Nascent, Kuiper VC y Lerer Hippeau
Facturación anual 750.000 dólares
Plantilla 17 personas
Clientes citados DirecTV, Banco de Guayaquil, On City, Vana (Guatemala); su web añade BBVA y Ualá
Países Argentina, Chile, México, Guatemala, Honduras, República Dominicana, Perú, Paraguay y Ecuador

¿Qué hace exactamente el agente cuando llama?

Coge la cartera de impagados del cliente y empieza a contactar. Voz por teléfono, con acento local según el país, y también WhatsApp, SMS y correo. El sistema guarda el contexto entre canales: si el deudor cogió el teléfono el martes y prometió pagar el viernes, el mensaje del sábado no arranca de cero.

La conversación no termina en «llame usted a su banco». El agente propone un plan de pago y lo cierra. Para eso se conecta al núcleo bancario del cliente, a su CRM, a su marcador telefónico o, en el caso más rudimentario, a un CSV. La empresa dice que la puesta en marcha lleva menos de veinte días.

¿Quién paga y cómo se cobra?

Paga el acreedor: bancos, financieras, fintechs y también operadores de televisión de pago o inmobiliarias, a juzgar por su lista de clientes. Kleva no publica tarifas. Su web describe el cobro «por cuenta y por contacto», es decir, ligado al volumen de gestión, no a un porcentaje de lo que se recupere.

Esa es la diferencia de fondo con el sector al que quiere sustituir. La agencia de recobro de toda la vida cobra a comisión sobre lo cobrado: si no recupera, no factura. Un modelo por volumen de contactos traslada el riesgo al acreedor, pero abarata mucho el intento. Con teleoperadores, llamar a una cartera de morosos pequeños sale más caro que lo que se recupera de ellos, así que esa cartera se abandona o se vende con descuento. Ese es el hueco.

Las cifras que da la propia empresa conviene mirarlas con lupa, porque no cuadran entre sí. En la nota de la ronda habla de recuperar un 25% más de deuda y reducir hasta un 70% los costes. En su propia web, el dato de recuperación que aparece es un 3% más frente a los métodos tradicionales. La rebaja de coste sí se repite en las dos versiones, y en una entrevista la cuantifican en «siete veces más barato que un centro de llamadas». Ninguna de las dos cifras de recuperación está auditada por un tercero.

¿Quién está detrás?

Ed Escobar, 31 años, dirige la empresa. Aprendió a programar a los dieciséis y venía del tenis; en las notas del anuncio figura como mexicano y en una entrevista con La Nación se le describe como extenista venezolano. Es su cuarta empresa.

Juan Martín Pagella, 38, argentino, lleva las operaciones. Es economista por la Universidad de Buenos Aires y antes fue director comercial de Sirena, la empresa de mensajería para ventas que Zenvia compró en 2020. Entre medias montó una cadena de veinte carnicerías en la provincia de Buenos Aires, que es un detalle poco habitual en un currículum de software.

¿Por qué cuatro fondos ponen dinero en una empresa de un año?

Wollef es un fondo mexicano de fase inicial, uno de los más veteranos del país. Lerer Hippeau es neoyorquino y lleva veinte años entrando en rondas semilla. Kuiper VC y Nascent completan la ronda.

Lo que están mirando es el numerador del negocio. En México, el índice de morosidad de la banca múltiple subió del 2,08% al 2,32% en un año, según datos de la CNBV a mayo de 2026, y el del crédito al consumo pasó del 3,08% al 3,35%. El indicador ajustado del consumo, que suma quitas y castigos de los últimos doce meses, ronda el 11%. La cartera con deterioro significativo creció un 14,35% real entre enero y mayo. Cuanta más mora, más carteras que alguien tiene que gestionar, y más entidades buscando hacerlo con menos gente.

¿Qué existía antes que hiciera lo mismo?

El despacho de recobro con teleoperadores lleva décadas haciendo estas llamadas, y los marcadores automáticos que sueltan un mensaje grabado también. La diferencia práctica está en el tramo de en medio: el mensaje grabado no negocia y el teleoperador cuesta demasiado para deudas pequeñas. Kleva se instala ahí, en la deuda que no compensa perseguir a mano.

¿A quién le sirve y a quién no?

¿Y la parte incómoda?

Un sistema que abarata siete veces el coste de perseguir un impago hace rentable perseguir a quien antes no se perseguía. Ese deudor suele ser el de importe pequeño y el que peor está. La empresa presume de voces con acento local, pausas y errores leves para sonar humana, lo que abre una pregunta que ni la ronda ni las notas de prensa responden: si al otro lado del teléfono se sabe que no hay una persona. La regulación de este asunto varía en cada uno de los nueve países donde opera.

Hoy Kleva factura 750.000 dólares al año, un tamaño que se cubre con unos pocos contratos grandes. El dinero de la ronda va a producto, equipo y a crecer en México, Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina. Su web está en kleva.co.