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Buscando la Libertad
Dejar de depender de una nómina: montar algo, comprar algo o vivir de lo invertido

B Venture Capital: siete millones de dólares para repartir en cheques de 150.000

· revisado el · Nadia Bermejo
B Venture Capital: siete millones de dólares para repartir en cheques de 150.000

Siete millones de dólares se cuentan rápido. Si el cheque medio es de 175.000, salen cuarenta empresas. Pero los fondos suelen apartar una parte del dinero para volver a poner en las que funcionen, así que el número real acaba siendo bastante menor: veinte, veinticinco compañías a lo largo de cuatro o cinco años. Cinco al año, más o menos. Eso es lo que hay detrás del anuncio que hizo B Venture Capital en junio de 2026.

El fondo nació en Brasil en 2016 y opera desde tres ciudades: São Paulo, Bogotá y Lima. Su tercer vehículo, el de los siete millones, apunta a México. Entra con cheques de entre 150.000 y 200.000 dólares en empresas valoradas entre uno y cinco millones. Son cifras pequeñas y por eso mismo interesantes: es el tramo en el que se decide de verdad cuánto de su empresa se queda un fundador.

La cuenta que conviene hacer antes de firmar

Una valoración de un millón de dólares no significa que la empresa valga un millón. Significa que alguien ha aceptado poner dinero como si valiera eso. En este tramo casi nunca hay facturación suficiente para justificar un número, así que la valoración sale de una negociación: cuánto necesita levantar el fundador para llegar a los siguientes doce o dieciocho meses, y cuánto porcentaje está dispuesto a soltar a cambio.

La aritmética es sencilla y hay una trampa de vocabulario en medio. Pre-money es lo que vale la empresa antes de que entre el dinero. Post-money es lo que vale después, es decir, pre-money más el cheque. El porcentaje que se lleva el inversor se calcula siempre sobre el post-money.

Valoración pre-money Cheque Post-money Porcentaje del inversor
1.000.000 $ 150.000 $ 1.150.000 $ 13,0 %
1.000.000 $ 200.000 $ 1.200.000 $ 16,7 %
3.000.000 $ 175.000 $ 3.175.000 $ 5,5 %
5.000.000 $ 200.000 $ 5.200.000 $ 3,8 %

Entre el primer caso y el último hay cuatro veces más empresa vendida por prácticamente el mismo dinero. Por eso la discusión de si el número es pre o post no es un tecnicismo de abogados: son diez puntos de la compañía.

Y hay una segunda capa. Un fondo de este tamaño rara vez entra solo. Suele haber una ronda con varios inversores, y el porcentaje que se va en total no es el 13 % de B Venture, sino la suma de todos los que entran a la vez, más el trozo que se reserva para el plan de opciones del equipo. Un fundador que empieza la ronda pensando en soltar el 15 % acaba con frecuencia soltando el 25 %.

Qué tipo de empresa están buscando

La tesis es estrecha a propósito: negocios B2B que usen inteligencia artificial, en cuatro sectores concretos —fintech, logística, legal y salud—. Software que otra empresa compra para hacer algo que hoy hace a mano o con una plantilla.

Los cuatro sectores tienen algo en común: son industrias con mucho papeleo repetitivo y mucha persona sentada revisando documentos. Una aseguradora que lee partes, un despacho que revisa contratos, un operador logístico que cuadra albaranes, un banco que verifica identidades. Son procesos caros, medibles y aburridos, y ahí un software que funcione a medias ya ahorra dinero.

Esa tesis deja fuera bastante más de lo que mete. No encaja el consumo: aplicaciones para usuario final, comercio electrónico de marca propia, contenido, suscripciones para particulares. No encaja el hardware, porque siete millones repartidos en cheques de 175.000 no dan para financiar fabricación. No encajan las biotecnológicas ni nada con ciclo de I+D largo y regulación clínica por delante. Y no encaja la empresa de servicios: si lo que se vende son horas de un equipo, por buenas que sean las horas, no hay el tipo de crecimiento que este vehículo necesita para devolver el dinero a sus inversores.

Por qué México, y por qué ahora

Un fondo que ya está en Brasil, Colombia y Perú tiene el mapa de la región bastante cubierto. Faltaba la segunda economía del continente, con casi 130 millones de habitantes y con la banca, la logística y los seguros muy concentrados en pocas manos grandes. Ese último detalle importa más de lo que parece: una empresa que vende software a bancos prefiere un país con diez clientes potenciales enormes que uno con doscientos pequeños. El ciclo de venta es lento, pero cada contrato pesa.

México lleva además varios años recibiendo fondos regionales que antes miraban solo a São Paulo. No es un movimiento aislado; es una tendencia que se puede seguir en los informes de asociaciones como LAVCA, que recopilan la inversión de riesgo en América Latina.

A quién no le sirve este fondo

A quien está montando algo fuera de esos cuatro sectores. A quien necesita medio millón o un millón para arrancar, porque este cheque no da. A quien todavía no tiene ni producto ni una idea muy concreta de quién va a pagar: con valoraciones de uno a cinco millones se espera algo funcionando, aunque sea feo, y alguna empresa dispuesta a probarlo.

Y a quien no quiera un socio en el consejo antes de facturar. Un inversor con el 13 % en una compañía de tres personas está muy presente. Eso puede ser bueno —contactos en tres países, ayuda para cerrar la siguiente ronda— o puede ser un peso, según cómo funcione el fundador.

Antes de sentarse a negociar merece la pena pedirles la lista de empresas de sus dos vehículos anteriores y hablar con dos o tres fundadores de esa lista. Preguntarles qué pasó cuando las cosas fueron mal, no cuando fueron bien. Es la información que no aparece en ningún anuncio de fondo.