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Buscando la Libertad
Dejar de depender de una nómina: montar algo, comprar algo o vivir de lo invertido

¿Qué es Buenaonda y qué cambia recibir dinero de un fondo que invierte el suyo propio?

· revisado el · Nadia Bermejo
¿Qué es Buenaonda y qué cambia recibir dinero de un fondo que invierte el suyo propio?

Buenaonda es el vehículo con el que los tres fundadores de Cornershop —Oskar Hjertonsson, Daniel Undurraga y Juan Pablo Cuevas— invierten unos seis millones de dólares suyos en startups. No hay inversores externos detrás. No rinden cuentas a nadie, no tienen comité y el cheque medio ronda los 50.000 dólares.

Esa distinción parece de letra pequeña y no lo es. Un fondo normal administra dinero de terceros y responde ante ellos. Buenaonda administra el de sus tres socios, que se coordinan por WhatsApp.

¿De dónde sale ese dinero y cómo está montado?

De la venta de Cornershop a Uber, operación que la prensa chilena cifró en 1.400 millones de dólares y que se cerró del todo en 2021. Ese mismo año los tres constituyeron Buenaonda Investments como una limited partnership en Delaware, el formato estándar para invertir en startups de varios países sin montar una sociedad en cada uno.

La administración no la llevan ellos. La lleva Belltower Fund Group, una firma ligada a AngelList que se ocupa del papeleo, los reportes y la parte regulatoria. No hay analistas contratados, ni oficina, ni nadie dedicado a buscar operaciones. Los tres deciden y otro firma los formularios.

¿Ante quién responde cada tipo de fondo?

Un fondo de capital riesgo al uso levanta dinero de terceros: family offices, aseguradoras, fondos de fondos, a veces dinero público. Esos inversores ponen el capital con un contrato que fija plazos —diez años es lo habitual— y una comisión de gestión anual, más un porcentaje de las plusvalías. El gestor está obligado a invertir todo ese dinero dentro de un plazo, a informar cada trimestre y a devolverlo multiplicado. De ahí salen el comité de inversión, la due diligence larga y la exigencia de un porcentaje mínimo de la empresa: si el fondo tiene que devolver 100 millones, cada participación pequeña le sirve de poco.

Un vehículo de dinero propio como Buenaonda no tiene nada de eso. Puede no invertir en seis meses y no pasa nada. Puede poner 50.000 dólares y quedarse con una participación mínima. Puede entrar en las condiciones que ya haya fijado otro inversor sin negociar cláusulas.

Para el fundador que recibe el cheque, la traducción es directa. Con dinero propio detrás, el proceso es corto y las condiciones son cómodas, pero el importe es pequeño y no hay una estructura obligada a acompañarle en las rondas siguientes. Con un fondo institucional, el proceso es más largo y las condiciones más duras, pero llega más dinero, alguien pone precio a la ronda y, si la empresa funciona, hay reservas apartadas para volver a entrar.

¿Cuánto ponen, quién decide y con qué papeles?

Dato Buenaonda
Constitución 2021, limited partnership en Delaware
Tamaño Unos 6 millones de dólares, de los tres socios
Cheque medio 50.000 dólares
Administración Belltower Fund Group, ligada a AngelList
Equipo dedicado Ninguno
Decisión Entre los tres, por WhatsApp, sin comité ni plazos fijados
Análisis previo Revisión básica de los números antes de entrar
Condiciones Aceptan las que ya haya en la ronda
Cómo llegan las operaciones Referencias de otros fundadores y de Platanus Ventures, donde Cuevas es asesor

Un matiz que ellos mismos reconocen: la rapidez está en decidir, no en firmar. Hay documentos que tardan días en salir. Quien necesite el dinero en la cuenta esta semana, cuenta con eso.

¿Qué patrón se ve en lo que eligen?

El portafolio conocido incluye Fintual, la gestora chilena de fondos que se maneja desde el móvil; Xepelin, que adelanta el cobro de facturas a pymes en Chile y México; Hackmetrix, que ayuda a empresas de software a certificarse en seguridad; Kocomo, Shinkansen, Welcu, Reuse, Carvuk, Diio, Seeds, Sotos y Mon.ki.

En lo más reciente, dos operaciones dan la medida. En octubre de 2025 entraron en Magnar AI, la legaltech chilena de software para abogados, en una primera ronda de 300.000 dólares junto a Platanus Ventures, Punto Cero Ventures y varios inversores particulares. En agosto de 2025 participaron en la ronda de 200.000 dólares de Gokei —hoy Skip—, una plataforma de reembolsos médicos fundada en 2023 por Andrés Valdivia y Fernando Smith.

Tres cosas se repiten. Casi todo es software que le cobra a otra empresa o servicio financiero: nada de restaurantes, nada de fábricas, nada de hardware. Casi todo nace en Chile y mira a México como segundo mercado. Y las rondas son tan pequeñas —200.000, 300.000 dólares— que un cheque de 50.000 supone una parte apreciable del total, no la propina que sería en una ronda de diez millones.

¿A quién no le sirve este dinero?

A quien necesita levantar un millón o más para arrancar, porque aquí no está. A quien busca un inversor que lidere la ronda, fije la valoración y arrastre a los demás: Buenaonda acompaña, no marca el precio. A quien cuenta con que el mismo inversor vuelva a poner dinero en la ronda siguiente, algo que un vehículo de este tamaño no puede garantizar. A quien monta un negocio fuera del software latinoamericano. Y a quien no tiene manera de llegar por recomendación de otro fundador, porque ese es el canal por el que entran las operaciones.

Los detalles del vehículo se conocen por los reportajes de The Clinic y Diario Financiero, que fueron quienes pusieron números a lo que hasta entonces circulaba como rumor de ecosistema.