¿Se puede montar una startup de software sin levantar inversión? El caso de Winbuild, cien clientes en doce meses

Sí se puede, y Winbuild lo enseña con números encima de la mesa: dos socios de Buenos Aires montaron un software para vender pisos sobre plano sin meter capital propio relevante ni buscar inversores, cobraron desde el primer cliente y en doce meses pasaron de cero a más de cien. Proyectan cerrar 2026 con 750.000 dólares de facturación.
La frase de uno de los fundadores, Javier Cohen Kichik, es bastante literal: «arrancamos prácticamente con cero inversión, lo que pusimos fue insignificante». El otro socio es Ariel Kuperman. En el sector a esto se le llama bootstrapping, que traducido es financiar la empresa con lo que factura en vez de con dinero de fuera.
¿Qué vende Winbuild y a quién?
El cliente de Winbuild no es el comprador de un piso, es la promotora que todavía no lo ha construido. En Argentina lo llaman «vender en pozo»; en España, vender sobre plano. Se trata de convencer a alguien de que firme y pague por algo que aún es un solar con una valla.
Lo que la plataforma pone encima de eso son varias piezas que antes iban por separado:
- Un showroom virtual: el edificio entero recorrible por dentro antes de existir, con las unidades disponibles marcadas.
- Un CRM —el programa donde una empresa apunta quién ha preguntado, qué le interesa y cuándo hay que volver a llamarle— hecho a medida de promotoras, con control de qué unidad está libre, reservada o vendida.
- Páginas de venta que la propia promotora edita sin llamar a nadie.
- Integración con WhatsApp y Meta: el anuncio de Instagram o Facebook mete el contacto directamente en el sistema y la conversación sigue por WhatsApp sin copiar y pegar teléfonos.
- Un asistente automático que responde preguntas sobre cada proyecto y un módulo aparte para inmobiliarias y comerciales externos.
- Seguimiento de obra, para que el que ya ha comprado vea cómo va.
La cartera incluye nombres como Martín Pinus, Portland, Red Suma, Rosbaco, Root y Korn. Su web es winbuild.app.
¿Qué había antes que hiciera algo parecido?
Tres cosas, y ninguna hacía el trabajo entero. La primera es la caseta de ventas de toda la vida, con su maqueta de cartón pluma y su piso piloto amueblado: funciona, pero cuesta una fortuna montarla y solo la ve quien se acerca físicamente. La segunda son los estudios de renders y tours virtuales, que entregan imágenes preciosas y se van; lo que pasa después con esa persona interesada no es asunto suyo. La tercera son los CRM generalistas tipo Salesforce o HubSpot, que saben de contactos pero no entienden que un edificio tiene 48 unidades y que la 4ºB no se puede vender dos veces.
El hueco que ocupa Winbuild es el pegamento entre las tres. Ellos lo cuentan como sustituir el apaño habitual: hojas de Excel con las unidades, PDF con el catálogo, renders sueltos en una carpeta y los contactos repartidos entre el correo, el móvil de un comercial y un cuaderno.
¿Qué números hacen públicos?
| Dato | Cifra |
|---|---|
| Clientes en los primeros doce meses | Más de 100 |
| Proyectos inmobiliarios en los que han trabajado | Más de 400 |
| Facturación proyectada para 2026 | 750.000 dólares |
| Objetivo declarado para 2027 | Multiplicar por cuatro la de 2026 |
| Inversión externa levantada | Ninguna |
| Equipo | 25 personas, entre gente propia y colaboradores externos |
| Países | Argentina, Perú (15 firmas), Uruguay y Paraguay |
| Mejora en tasa de cierre | Alrededor de un 30 %, según la propia empresa |
Ese último dato conviene leerlo con pinzas: lo declara el vendedor, no un tercero. Los demás salen de las entrevistas que han dado en InnovaciónDigital360 e iProfesional.
¿Cuánto tardaron en poder vivir de ello?
No hay una fecha pública en la que dijeran «ya me pago un sueldo». Lo que sí dicen, y es lo que importa para responder a la pregunta, es que la empresa fue rentable desde el arranque. El motivo no es magia: cobran una suscripción a promotoras, que son empresas con presupuesto de marketing, contabilidad ordenada y costumbre de pagar facturas. No hay que fabricar nada, no hay almacén y no hay que subvencionar al usuario para que pruebe.
El coste inicial fue su propio trabajo. Kuperman es ingeniero industrial y maestro mayor de obras, con más de diez años dirigiendo equipos en el sector productivo, y conoce el negocio del ladrillo por dentro. Cohen Kichik viene de tecnología: fundó Buenos Aires Delivery, una de las primeras plataformas de reparto del país, que acabó comprando Delivery Hero. Entre los dos cubrían el problema y la solución sin contratar a nadie para entenderlos.
¿Cuándo hace falta levantar dinero y cuándo es solo la costumbre del sector?
Levantar dinero —vender un trozo de tu empresa a un fondo o a inversores particulares a cambio de capital— es necesario cuando el negocio no puede cobrar hasta mucho después de haber gastado. Un laboratorio que tarda seis años en tener un producto aprobado no tiene alternativa. Un marketplace que necesita miles de usuarios en los dos lados antes de cobrar una comisión, tampoco. Una empresa que fabrica y necesita stock, lo mismo.
Es costumbre, y no necesidad, cuando el producto se puede vender antes de estar terminado y hay un cliente dispuesto a pagar por adelantado. Ahí el dinero de fuera compra velocidad, no supervivencia. Winbuild cae de lleno en ese segundo grupo: una promotora que va a lanzar un edificio tiene el presupuesto aprobado y la urgencia de vender, así que paga el mes uno.
La diferencia práctica es quién manda. Con dinero de fuera hay un consejo, unos objetivos trimestrales y la obligación de crecer a un ritmo que permita devolver el múltiplo esperado. Sin él, el techo lo pone la caja y el crecimiento va más lento, pero las decisiones se toman en la cocina de casa.
¿A quién no le sirve este camino?
A quien vende a consumidor final barato y necesita mucho volumen para que salgan las cuentas. A quien tiene que fabricar antes de cobrar. A quien compite en un mercado donde otro ya ha levantado veinte millones y los está quemando en publicidad para quedárselo entero. Y a quien no tiene, como estos dos, un oficio previo que le permita construir el producto con sus propias manos durante los primeros meses.
Winbuild está ahora mirando otros mercados de América Latina y el público latino en Estados Unidos. Sigue sin haber levantado un euro.