yavendió!: agentes que venden por WhatsApp sin que conteste nadie, con 850.000 dólares levantados

Un domingo por la noche, quien lleva el WhatsApp de una marca de zapatillas en Lima abre el móvil de la tienda y se encuentra cuarenta y tantos mensajes sin leer. La mitad preguntan lo mismo: si queda la 39, si llega a Arequipa, cuánto cuesta el envío. Otros ocho preguntaron eso mismo el viernes por la tarde, nadie contestó hasta el lunes y para entonces ya habían comprado en otro sitio. Ese atasco —el negocio entero pasando por un número de teléfono que atiende una persona con horario— es exactamente el hueco que fueron a ocupar los fundadores de yavendió!.
Qué hace, en concreto
La empresa conecta un agente de inteligencia artificial al WhatsApp de la marca, y también a Instagram y a Facebook Messenger. El cliente escribe como escribiría a una persona: «hola, ¿tenéis esta bota en marrón?». El agente busca en el catálogo cargado en la plataforma, responde con la referencia concreta, sugiere alternativas si no hay talla, arma el pedido, envía el enlace de pago y deja la entrega coordinada. Todo eso ocurre dentro de la misma conversación, sin que la marca mande a nadie a mirar el móvil.
La diferencia con un chatbot de los de antes está en cómo se monta. Un bot clásico funciona con un árbol: pulse 1 para tallas, pulse 2 para envíos. Aquí no hay árbol, hay un catálogo. El agente lee cientos de productos y decide qué enseñar según lo que le pregunten. Es el mismo salto que separa un menú telefónico de alguien que conoce la tienda.
Quién está detrás y desde cuándo
El equipo fundador lo forman David Tafur (director general), Terry Cruz (tecnología), Sebastián González (comercial) y Yashac Palacios (producto). Nació en Lima, aunque la operación se reparte hoy entre Perú y Ciudad de México, y varios medios latinoamericanos la presentan directamente como mexicana. Sobre el año de fundación hay disparidad: unas fichas dicen 2023 y otras 2024. No es una trampa, es lo normal cuando entre el primer código y la primera factura pasan meses, pero conviene saber que ese dato no está cerrado.
Los 850.000 dólares, traducidos
En febrero de 2025 cerró una ronda pre-seed, que en español se llama presemilla: es el primer dinero de verdad que entra en una empresa, antes incluso de la ronda semilla, cuando ya hay producto funcionando y algunos clientes pagando pero todavía no hay una máquina de vender montada. Entraron 850.000 dólares con Magma Partners —fondo con base en Santiago de Chile que lleva años apostando por equipos latinoamericanos que venden software—, iThink VC, Semilla Ventures y varios inversores particulares.
Para hacerse una idea de la escala: con esa cantidad no se conquista un continente. Da para pagar a un equipo pequeño entre doce y dieciocho meses y ver si el producto aguanta. Ni más ni menos.
Sus cifras, y cuáles se pueden comprobar
Aquí toca frenar. La empresa afirma que automatiza el 95 % del proceso de venta, que sus clientes venden un 35 % más, que las conversiones suben un 30 % frente a los métodos convencionales y que todo eso cuesta entre un 15 % y un 20 % de lo que costaría la operación tradicional. Son cifras que publica ella misma, sin decir sobre cuántas tiendas se han medido, durante cuánto tiempo ni contra qué se comparan. Un 30 % más de conversión respecto a un buzón que nadie contestaba los domingos no significa lo mismo que un 30 % más respecto a un equipo comercial que funcionaba bien.
Hay algo parecido con la facturación. Forbes Perú publicó que 2024 se cerró con medio millón de dólares; otros medios que cubrieron la misma ronda la misma semana hablaron de 350.000. La proyección que dio el propio Tafur para 2025 era multiplicar por ocho.
Lo que sí se puede comprobar hoy son los precios, porque están colgados en su web:
| Plan | Al mes | Conversaciones incluidas |
|---|---|---|
| Gratis | 0 $ | 100, con catálogo de 10 productos |
| Starter | 39 $ | 500 |
| Pro | 99 $ | 1.500, catálogo sin límite |
| Business | desde 291 $ | según volumen, con Shopify y pasarela de pago |
La unidad que importa es la conversación, no el mensaje. Y si se acaban, se compran paquetes: mil conversaciones extra cuestan 66 dólares, unos seis céntimos cada una. Una marca con cinco mil conversaciones mensuales estaría pagando el plan Pro más unos 230 dólares de paquetes: alrededor de 330 al mes. Esa es la cuenta real, y es la que sostiene la comparación con un sueldo. Lo que la empresa no publica es la otra mitad de la balanza: cuántas de esas conversaciones terminan en venta.
Qué existía antes
ManyChat lleva desde 2015 automatizando mensajes en Messenger, Instagram y WhatsApp, y ha levantado más de 150 millones de dólares. Es la referencia obvia. Pero ManyChat pide que alguien se siente a diseñar los flujos, y quien tiene una tienda de bolsos en Miraflores no se sienta a diseñar flujos. Antes de eso estaba el método de siempre: el móvil de la tienda, una libreta con los pedidos y la sobrina que contesta por las tardes.
La apuesta de yavendió! es que el comerciante suba su catálogo y no toque nada más. Ese es el trozo que reclama para sí.
A quién le sirve y a quién no
Encaja en marcas medianas de moda, calzado, belleza y hogar que ya venden por mensaje directo y tienen un catálogo grande de productos parecidos entre sí, donde la pregunta repetida es de talla, color y envío. En febrero de 2025 hablaban de más de cien comercios; un mes después, de más de ciento veinte, con el 40 % en México.
No encaja en venta consultiva, donde la conversación es la mitad del producto, ni en catálogos cortos con ticket alto, ni en negocios cuyo cliente llega por buscador y no por mensaje. Y hay un aviso que la propia empresa contó sin adornos: a principios de 2025 tuvieron que apagar la plataforma dos semanas porque la demanda se les fue de las manos. Para una tienda que ha delegado su canal de ventas, dos semanas a oscuras son muchas.
En qué punto está
Desde aquella ronda no ha anunciado dinero nuevo. Hablaban de llegar a beneficios entre 2026 y 2027 y de abrir Brasil y Estados Unidos. La tarifa sigue publicada y el plan gratuito de cien conversaciones sigue ahí, que es la forma más barata de comprobar por cuenta propia si el 30 % de más existe.