Theranos: la gota de sangre que llegó a valer 9.000 millones de dólares y llevó a su fundadora a la cárcel

Qué era Theranos
En junio de 2014, la revista Fortune sacó en portada a una empresaria de 30 años. El reportaje, firmado por Roger Parloff, contaba que de niña se mareaba al ver operaciones y que la idea de clavar una aguja a alguien y sacarle sangre le resultaba insoportable. Explicaba incluso que la última vez que había dejado que le pincharan una vena fue en 2007, porque se lo exigía un seguro de la empresa. Se llamaba Elizabeth Holmes, controlaba más de la mitad de las acciones de su compañía y, según Fortune, la compañía valía más de 9.000 millones de dólares.
La compañía era Theranos, con sede en Palo Alto (California). Prometía algo que cualquiera entiende: hacerse un análisis de sangre completo con unas gotas sacadas de la yema del dedo, sin los tubos que se llenan desde la vena. Todo iba a ser más barato y rápido y se haría en la farmacia del barrio. Su aparato estrella se llamaba Edison. Fortune escribió que la empresa ya ofrecía 200 análisis de ese tipo y que se preparaba para pasar de 1.000.
Cuatro años después, Theranos estaba en liquidación. La Comisión de Valores de Estados Unidos (la SEC, el organismo que vigila a quienes piden dinero a inversores) la acusó de un «fraude masivo». Holmes y su número dos, Ramesh «Sunny» Balwani, acabaron condenados a prisión.
Historia
### Una estudiante de Stanford y el dinero de sus estudios
Holmes fundó la empresa en 2003, con 19 años, cuando estudiaba segundo curso en la Universidad de Stanford. Al principio se llamaba Real-Time Cures. Al año siguiente dejó la carrera para dedicarse a ella. Según contó a Fortune, sus padres le dieron el dinero que tenían ahorrado para su educación. Uno de sus profesores, el ingeniero químico Channing Robertson, se convirtió en asesor de la empresa y en uno de sus mayores defensores: «Supe que era diferente», dijo a la revista.
El dinero llegó pronto. En diciembre de 2004 la empresa reunió 6 millones de dólares con una valoración de 30 millones. Holmes tenía un talento poco común para convencer a gente poderosa. En 2011 entró en el consejo de administración George Shultz, que había sido secretario de Estado. Detrás llegaron Henry Kissinger, el exsecretario de Defensa William Perry, los exsenadores Sam Nunn y Bill Frist y el general retirado de los marines James Mattis. Era un consejo lleno de nombres de peso en la política y la defensa, en una empresa cuyo negocio era analizar sangre.
### El pacto secreto con Safeway
También en 2011 Theranos cerró un acuerdo con Safeway, una gran cadena de supermercados estadounidense. Nunca se anunció y, según publicó The Wall Street Journal, tenía nombre en clave: «T-Rex». Safeway se gastó unos 350 millones de dólares en montar 800 clínicas dentro de sus tiendas para ofrecer los análisis de Theranos. Pero los plazos se incumplían una y otra vez y los análisis no llegaron a empezar. Las salas acabaron sirviendo sobre todo para poner vacunas de la gripe. Cuando el acuerdo se rompió, en 2015, Theranos dijo que la información del periódico era «inexacta, engañosa y difamatoria».
### El científico que no llegó a declarar
En el laboratorio las cosas no iban como en las presentaciones. El científico jefe de Theranos era Ian Gibbons, un bioquímico británico formado en Cambridge y con más de 60 patentes a su nombre. Gibbons había expresado dudas sobre la fiabilidad de los aparatos y lo habían degradado. En 2013 lo citaron a declarar en un pleito relacionado con la empresa. Temía que lo despidieran si contaba la verdad sobre la tecnología. La noche antes de la declaración tomó una sobredosis de paracetamol y murió ocho días después, a los 67 años. Su viuda, Rochelle, contó años más tarde a la cadena CBS lo que él le había dicho: que no había ningún invento, que allí no había nada.
### Walgreens, la portada y la milmillonaria más joven
Ese mismo año Theranos se alió con Walgreens, una de las mayores cadenas de farmacias de Estados Unidos. En septiembre de 2013 abrió su primer «centro de bienestar» dentro de un Walgreens de Palo Alto. En junio de 2014 ya había 22, casi todos en la zona de Phoenix (Arizona). Walgreens llegó a poner 140 millones de dólares en la relación: un «pago por innovación» de 100 millones y un préstamo de 40 millones convertible en acciones.
El año 2014 fue el del fenómeno Holmes. Los inversores compraron acciones a un precio que situaba el valor de la empresa en 9.000 millones. Theranos tenía 500 empleados y había captado más de 400 millones de dólares. Fortune la puso en portada y Forbes la colocó al frente de su lista de las mujeres hechas a sí mismas más ricas de Estados Unidos, con un patrimonio calculado en 4.500 millones. Prácticamente todo ese patrimonio era su participación en Theranos.
Según la SEC, para conseguir ese dinero la empresa contó cosas que no eran ciertas. Por ejemplo, que su tecnología se usaba en el campo de batalla de Afganistán y en helicópteros de evacuación médica del Ejército estadounidense, cuando el Departamento de Defensa nunca llegó a desplegarla. También dijo a los inversores que en 2014 ingresaría más de 100 millones de dólares. Sus ingresos reales por operaciones ese año fueron de algo más de 100.000 dólares. Años después, en el juicio, Holmes reconoció que lo de los 200 análisis con una gota de sangre que le contó a Fortune no era verdad.
### Dos jóvenes que no se callaron
Dentro de la empresa hubo quien empezó a atar cabos. Tyler Shultz, nieto de George Shultz, entró a trabajar gracias a su abuelo. Erika Cheung era una joven empleada del laboratorio. Los dos vieron que se descartaban datos que no encajaban para que las pruebas parecieran fiables. También descubrieron que muchas muestras se analizaban con máquinas comerciales corrientes y no con el Edison. Ambos lo contaron a los reguladores y a la prensa. En febrero de 2015, además, el médico e investigador John Ioannidis había advertido en una revista médica de que Theranos no publicaba estudios revisados por otros científicos que demostraran que su técnica funcionaba.
### Octubre de 2015
El 16 de octubre de 2015, The Wall Street Journal publicó el reportaje del periodista John Carreyrou, construido con testimonios de empleados y antiguos empleados. Contaba que, de los más de 240 análisis que ofrecía Theranos, el Edison solo se usaba para una décima parte más o menos. El resto se hacía con aparatos convencionales de otros fabricantes, como Siemens. Recogía también casos de resultados muy distintos a los de otros laboratorios. Holmes respondió que el artículo era erróneo en los hechos y en la ciencia. El periódico mantuvo cada línea, y un mes después publicó la ruptura con Safeway.
### Reguladores, resultados anulados y demandas
A partir de ahí todo se precipitó. En mayo de 2016 Theranos comunicó a los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS, el organismo federal que certifica los laboratorios clínicos) que anulaba dos años de resultados del Edison, los de 2014 y 2015. Envió decenas de miles de informes corregidos a médicos y pacientes. Un médico de la zona de Phoenix contó que había mandado a un paciente a urgencias por un resultado erróneo de Theranos.
En junio de 2016 Forbes rehízo sus cuentas: calculó que la empresa valía más bien 800 millones y dejó el patrimonio de Holmes en cero. Los inversores tenían acciones preferentes, que cobran antes que las acciones ordinarias de la fundadora. En julio llegó el golpe regulatorio: CMS revocó el certificado del laboratorio de Newark (California) y prohibió a Holmes poseer o dirigir un laboratorio durante al menos dos años.
Detrás vinieron las facturas. En abril de 2017 la empresa pactó con la fiscalía general de Arizona devolver 4,65 millones de dólares a los residentes del estado que habían pagado sus análisis. Walgreens la demandó para recuperar sus 140 millones, y en 2017 cerraron un acuerdo que la prensa situó en algo más de 25 millones. El fondo Partner Fund Management también llegó a un acuerdo, cuya cifra no se hizo pública. Ese año Theranos despidió a más de la mitad de la plantilla, que había llegado a rondar las 800 personas. En diciembre consiguió un préstamo de hasta 100 millones de dólares del fondo Fortress Investment Group, a cambio de un 4 % de la empresa y con la condición de cumplir ciertos objetivos.
### «Nos hemos quedado sin tiempo»
El 14 de marzo de 2018 la SEC acusó de fraude a Theranos, a Holmes y a Balwani. Holmes cerró su parte sin admitir ni negar los hechos. Aceptó pagar una multa de 500.000 dólares, devolver 18,9 millones de acciones, renunciar al control de los votos de la empresa y no ser consejera ni directiva de ninguna empresa cotizada durante diez años. Balwani decidió pleitear. El 14 de junio de 2018 un gran jurado federal acusó formalmente a los dos, y ese mes Holmes dejó el cargo de consejera delegada.
Theranos intentó venderse y llegó a contactar con más de 80 posibles compradores. No hubo suerte. En septiembre de 2018 David Taylor escribió a los accionistas: «Nos hemos quedado sin tiempo». La empresa había incumplido las condiciones del préstamo de Fortress, que ya le había prestado 65 millones. Le quedaban unos 5 millones en caja y debía al menos 60 millones a acreedores sin garantías. Se disolvió ese mes y sus patentes pasaron a Fortress.
### Los juicios
El juicio de Holmes duró casi cuatro meses. El 3 de enero de 2022 el jurado la declaró culpable de cuatro cargos: uno de conspiración para defraudar a inversores y tres de fraude a inversores concretos, por transferencias de más de 140 millones de dólares. La absolvió de los cargos relacionados con pacientes y no logró ponerse de acuerdo en otros tres. El 18 de noviembre de 2022 la condenaron a 135 meses de prisión (11 años y 3 meses). Balwani fue declarado culpable de los 12 cargos en julio de 2022, también los relacionados con pacientes, y el 7 de diciembre lo condenaron a 155 meses (12 años y 11 meses).
Holmes entró en prisión el 30 de mayo de 2023. Los dos fueron condenados a pagar 452 millones de dólares a los inversores estafados, entre ellos 125 millones a Rupert Murdoch. Entre los perjudicados también están las familias DeVos y Walton y las empresas Walgreens y Safeway. En febrero de 2025 el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito confirmó las condenas, las penas y la indemnización. En 2024, la Oficina Federal de Prisiones situaba la salida de Holmes en agosto de 2032. Por su parte, Walgreens pagó en 2023 44 millones de dólares para cerrar una demanda colectiva de clientes que se habían hecho análisis de Theranos en sus farmacias.
Por qué murió
- La tecnología no hacía lo que se prometía. Todo el valor de la empresa dependía de hacer cientos de análisis fiables con una gota de sangre. Según el WSJ, en 2015 el Edison solo se usaba para una décima parte de los más de 240 análisis que ofrecía, y el resto se hacía con máquinas convencionales. Cuando esto se supo, la valoración de 9.000 millones se quedó sin nada que la sostuviera.
- Se vendió como hecho lo que era un proyecto. Según la SEC, se dijo a los inversores que los aparatos se usaban en Afganistán y que se ingresarían más de 100 millones en 2014. Ni una cosa ni la otra eran verdad. Así se consiguió dinero durante años, pero cada afirmación falsa era también una prueba que acabaría usándose contra la empresa.
- En juego estaba la salud de la gente. En un producto de consumo, un fallo acaba en clientes enfadados. En análisis clínicos, un resultado erróneo puede mandar a alguien a urgencias o hacer que no reciba un tratamiento. Por eso los reguladores actuaron con dureza: resultados de dos años anulados, un laboratorio sin certificado y la fundadora apartada del sector.
- Las advertencias internas no llegaron a ninguna parte. El científico jefe, Ian Gibbons, fue degradado tras expresar sus dudas. Tyler Shultz y Erika Cheung tuvieron que acudir a los reguladores y a la prensa para que alguien los escuchara.
- Un consejo sin especialistas en laboratorios. En el consejo había exsecretarios de Estado y de Defensa, exsenadores y un general. Daban prestigio y abrían puertas, pero no estaban preparados para comprobar si un aparato de análisis clínicos funcionaba.
- Todo el poder en una sola persona. Holmes tenía más de la mitad de las acciones y el control de los votos, que la SEC le obligó a ceder en 2018. Con ese reparto, ni el consejo ni los inversores podían frenar a la dirección.
- Ningún científico de fuera revisó la técnica. Theranos no publicó estudios revisados por otros investigadores que demostraran que su técnica funcionaba. John Ioannidis lo señaló en febrero de 2015, meses antes del reportaje del WSJ.
- Los socios pagaron sin comprobar lo que compraban. Safeway montó 800 clínicas y Walgreens puso 140 millones sin que la tecnología estuviera demostrada. Cuando esas alianzas se rompieron, llegaron las demandas y la empresa perdió sus canales de venta.
- Al final se acabó el dinero. Tras las revelaciones no hubo más rondas de financiación desde 2015. Las demandas y los despidos se comieron la caja, y el préstamo de Fortress venía con condiciones que la empresa acabó incumpliendo. En septiembre de 2018 le quedaban unos 5 millones y debía al menos 60 a acreedores sin garantías.

Los números
Datos públicos:
- Capital captado: más de 700 millones de dólares de inversores, según la SEC.
- Primera ronda conocida: 6 millones de dólares en diciembre de 2004, con una valoración de 30 millones.
- Hasta 2014: más de 400 millones de dólares captados, según Fortune.
- Valoración máxima: más de 9.000 millones de dólares en 2014. En junio de 2016, Forbes calculó que la empresa valía más bien 800 millones.
- Ingresos: algo más de 100.000 dólares por operaciones en 2014, frente a los más de 100 millones que se prometieron a los inversores (SEC).
- Patrimonio de Holmes según Forbes: 4.500 millones de dólares en su momento álgido; en junio de 2016, cero.
- Plantilla: 500 empleados en 2014 y un máximo cercano a 800. En 2017 despidió a más de la mitad.
- Walgreens: 140 millones de dólares puestos en la alianza (100 millones de pago por innovación y 40 millones de préstamo convertible). Llegó a haber 22 centros en junio de 2014. El acuerdo judicial de 2017 superó los 25 millones, según la prensa.
- Safeway: unos 350 millones de dólares y 800 clínicas en sus tiendas en las que los análisis nunca llegaron a empezar.
- Arizona: 4,65 millones de dólares devueltos a quienes pagaron análisis en ese estado.
- Deuda final: préstamo de hasta 100 millones de Fortress, de los que se habían prestado 65. Al disolverse quedaban unos 5 millones en caja y al menos 60 millones de deuda con acreedores sin garantías.
- Condenas: 452 millones de dólares a devolver a los inversores; 135 meses de prisión para Holmes y 155 para Balwani. La SEC impuso además a Holmes una multa de 500.000 dólares.
Lo que no se hizo público: los ingresos anuales más allá del dato de 2014 que dio la SEC, el EBITDA (el beneficio antes de intereses, impuestos y amortizaciones), el gasto en marketing, el coste de captar cada cliente (CAC), lo que dejaba cada cliente a lo largo del tiempo (LTV) y el retorno de la inversión (ROI). Tampoco la cifra exacta del acuerdo con Walgreens, la del acuerdo con Partner Fund ni la multa de CMS. En las fuentes consultadas no consta ninguna expansión internacional: toda la actividad documentada fue en Estados Unidos.
La lección
Theranos sirve para ver qué pasa cuando una empresa de salud aplica el «finge hasta que lo consigas» de Silicon Valley. En una aplicación móvil, prometer más de lo que hay y corregir por el camino puede salir bien. Con análisis de sangre, cada día que la tecnología va por detrás de lo prometido hay pacientes recibiendo resultados en los que no se puede confiar. Y cuando eso se sabe, llegan a la vez los reguladores, los fiscales y los socios que quieren recuperar su dinero.
Para quien funda, invierte o se sienta en un consejo, el caso deja varias preguntas prácticas:
- ¿Alguien de fuera ha comprobado que el producto funciona? Los inversores de Theranos pagaron con una valoración de 9.000 millones sin estudios publicados ni una revisión técnica independiente. La presencia de nombres ilustres en la ronda y en el consejo sirvió de garantía y nadie hizo esa comprobación.
- ¿El consejo sabe del negocio? El prestigio sirve para abrir puertas, pero hace falta gente capaz de entender el laboratorio y de llevar la contraria a quien dirige.
- ¿Qué pasa con quien avisa? En Theranos, el científico jefe fue degradado y dos empleados jóvenes tuvieron que ir a los reguladores y a la prensa para que alguien los escuchara.
- ¿Cuadran los números con lo que se cuenta? La diferencia entre 100 millones prometidos y 100.000 dólares ingresados era descomunal. Habría bastado con pedir las cuentas para verla.
Este texto es divulgativo y no constituye asesoramiento ni recomendación de inversión.
Fuentes
(Todas nofollow.)
- SEC: Theranos, CEO Holmes, and Former President Balwani Charged With Massive Fraud
- Departamento de Justicia: U.S. v. Elizabeth Holmes, et al.
- Departamento de Justicia: condena de Elizabeth Holmes
- Departamento de Justicia: condena de Ramesh Balwani
- Fortune: This CEO is out for blood
- CNBC: Holmes admite que dio información incorrecta a Fortune
- BioPharma Dive: resumen del reportaje del WSJ
- BioPharma Dive: ruptura del acuerdo con Safeway
- TechCrunch: Theranos anula dos años de resultados del Edison
- BioPharma Dive: sanciones de CMS
- Forbes: From $4.5 Billion To Nothing
- CNBC: acuerdo entre Theranos y Walgreens
- Fox News: Walgreens demanda a Theranos
- TechCrunch: préstamo de Fortress
- Fortune: impago y disolución de Theranos
- MedTech Intelligence: We Are Now Out of Time
- CBS News: la viuda de Ian Gibbons
- NPR: Tyler Shultz tras el veredicto
- STAT: Erika Cheung, de protegida a denunciante
- NPR: Holmes entra en prisión
- NBC News: fecha prevista de salida de Holmes
- ABC News: el tribunal de apelaciones confirma las condenas
- Bloomberg: Walgreens paga 44 millones por la demanda de clientes
- Stanford Daily: condena de Holmes
- Wikipedia: Theranos