Eco Beach City: la ciudad ecológica que se entregaba en junio de 2025 y hoy son veinte cabañas sin terminar

La fecha estaba escrita: junio de 2025. Quien hubiera puesto el dinero recibiría entonces las llaves de una casa en una isla de Indonesia, dentro de lo que se anunciaba como la primera ciudad ecológica del mundo, con su clínica, su universidad y su helipuerto. En octubre de ese año, cuatro meses después de la fecha, lo que había en la isla eran unas veinte viviendas tipo glamping sin terminar.
Qué era Eco Beach City
Una promoción inmobiliaria en una isla indonesia, vendida sobre todo desde España y a través de internet. La levantaba Carlos de Ory, un emprendedor joven al que los medios habían tratado bien durante años y que llegó a aparecer en una lista de Forbes de figuras creativas del mundo de los negocios.
No era su primer proyecto de este tipo. En 2020 había lanzado The Startup Island, una ciudad para emprendedores en el parque nacional de Karimunjawa, prometida para octubre de 2022 y todavía sin terminar casi cinco años después.
Cómo se vendió
La pieza central del argumento era una cifra: una rentabilidad anual estimada de hasta el 25 %, que saldría de alquilar la vivienda cuando el propietario no la usara. Alrededor, una lista de servicios que hoy se lee de otra manera: espacios de coworking, clubes de playa, gimnasio, pistas de tenis y de pádel, supermercados, restaurantes, discotecas, una clínica, un helipuerto y una universidad.
Según la querella recogida por elDiario.es, los compradores pidieron repetidamente planos firmados por un arquitecto y nunca los recibieron: lo que circuló fue un PDF sin firma.
Qué hay hoy
Un juez de Bilbao investiga al promotor por estafa, apropiación indebida y publicidad engañosa. En paralelo, un grupo de 134 inversores de siete países —Australia, Países Bajos, Alemania, Francia, Portugal, Argentina y España— ha presentado querella en la Audiencia Nacional reclamando cerca de dos millones de euros.
Más de un centenar de afectados han ido por la vía judicial. Un primer grupo de veinte, con más de 340.000 euros invertidos, cerró un acuerdo con el promotor sujeto a confidencialidad para recuperar su dinero.
Los números
Lo más revelador del caso no está en los folletos, sino en la contabilidad. Dos sociedades indonesias vinculadas al proyecto, PT Levels Hotels y PT Eco Beach City, ingresaron 17 millones de euros en cinco años. La documentación analizada por elDiario.es corresponde a las cuentas de unos 1.535 inversores.
Y dentro de esas cuentas aparecen partidas que nadie ha explicado.
Falta también lo que debería estar y no está: en esa contabilidad no consta la compra de los activos que exigiría un proyecto así —terrenos, edificios, maquinaria— pese a las promesas de clubes de playa, gimnasio, instalaciones deportivas, clínica, helipuerto y universidad. Sumando las pérdidas declaradas, 3,5 millones, los pagos sin definir y las transferencias a los socios, la salida de dinero supera los 10,5 millones.
Hay cifras que no se han hecho públicas y conviene decirlo en vez de estimarlas: cuánto se cobró exactamente por vivienda, cuántas se llegaron a vender y qué parte del dinero acabó realmente en obra.
Lo que dice él
Preguntado por los asientos de esas cuentas, la respuesta fue esta:
«No podemos responder a ninguna de las preguntas planteadas porque todas ellas suponen pronunciarse sobre unos documentos que no nos han sido facilitados».
Ante el juez, en octubre, sostuvo que él no prometió rentabilidades: que ese 25 % era una rentabilidad estimada. Añadió que los contratos los firmó su abogado y que los planos sin firma eran plenamente válidos.
Nada de esto está juzgado. Hay una investigación abierta y una querella pendiente de admisión, y mientras no haya sentencia todo lo anterior es presunto.
La lección
De este caso salen tres cosas que se repiten en casi todas las promociones que acaban en un juzgado.
- «Estimada» es la palabra que decide el pleito. Una rentabilidad del 25 % escrita como estimación no obliga a nadie a nada. Es exactamente la línea por la que después se separa lo que se contó de lo que se firmó.
- Un plano sin firmar no es un plano. Si un promotor no entrega documentación técnica firmada por alguien con un número de colegiado detrás, no hay proyecto que revisar: hay un folleto.
- Si el dinero de la promoción vive en la misma caja que todo lo demás, nadie puede saber cuánto se ha gastado en construir. Y para cuando alguien lo comprueba, ya hace falta un juez.
Queda una cuarta, más incómoda, que no va de los compradores: los medios que celebraron durante años al promotor no fueron a la isla a ver las obras. Bastaba con eso.
Mientras la causa avanza, se están comercializando residencias enfocadas al deporte en otra isla de Indonesia, con promesas de rentabilidad del 20 al 25 %.
Fuentes
- elDiario.es — La Justicia investiga por estafa al emprendedor Carlos de Ory por sus «villas ecológicas» en Indonesia
- elDiario.es — Las cuentas del proyecto: 17 millones ingresados y transferencias sin identificar
- elDiario.es — Los inversores se hartan e inician acciones legales
- Blay & Ruiz de Velasco — nota de prensa sobre la querella en la Audiencia Nacional
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