Radiografía de una cartera de fondos: ocho fondos que en realidad son tres

Esta es la cartera real de un lector, que nos ha dado permiso para desmontarla en público. No decimos cuánto tiene invertido, solo cómo lo tiene repartido: los porcentajes, que es lo que de verdad importa para entender en qué está metido. Es un ejercicio útil porque su cartera tiene un patrón muy común, el de quien ha ido comprando fondos indexados de uno en uno sin mirar el conjunto. Nada de lo que sigue es una recomendación de compra o venta: es una radiografía.
Qué hay dentro: ocho fondos
La cartera son ocho fondos indexados, todos de renta variable. Ordenados por peso:
- Vanguard U.S. 500 Stock Index — 28,4%. El S&P 500, las 500 mayores empresas de Estados Unidos. Coste 0,10% anual. De lo más barato que existe.
- Amundi MSCI Emerging Markets — 27,9%. Mercados emergentes: China, Taiwán, Corea, India, Brasil. Coste 0,45%.
- Vanguard Emerging Markets — 10,8%. Otra vez mercados emergentes, casi lo mismo que el anterior. Coste 0,23%.
- Amundi MSCI World (AE) — 10,2%. Bolsa mundial de países desarrollados, unas 1.400 empresas. Coste 0,30%.
- Fidelity MSCI World — 8,8%. El mismo índice mundial que el anterior. Coste 0,12%.
- Vanguard Global Stock Index — 8,4%. Otra vez bolsa mundial. Coste 0,18%.
- Amundi MSCI World Climate Transition — 3,8%. Bolsa mundial con un filtro de clima. Coste 0,50%.
- Amundi MSCI World (AU) — 1,8%. Y una cuarta vez el índice mundial, otra clase del mismo fondo. Coste 0,30%.
Todos tienen calificación alta de Morningstar (tres o cuatro estrellas) y son fondos serios y baratos. El coste medio ponderado de la cartera sale en torno al 0,26% anual, que está muy bien. Individualmente, no hay ni un mal fondo aquí.
En realidad no son ocho cosas, son tres
Aquí está lo interesante. Esos ocho fondos, agrupados por lo que replican de verdad, se reducen a tres bloques:

- Estados Unidos (S&P 500): 28%. Un solo fondo.
- Bolsa mundial (MSCI World): 33%. Repartido entre cuatro fondos que siguen el mismo índice.
- Mercados emergentes: 39%. Repartido entre dos fondos casi idénticos.
Es decir: cuatro fondos para una sola cosa (bolsa mundial) y dos para otra (emergentes). Ese es el famoso solapamiento, y conviene entender qué significa y qué no.
¿Está bien tener fondos solapados?
La respuesta corta: solapar así no es peligroso, pero tampoco sirve para nada. Y cuesta un poco de dinero.
Cuando tienes cuatro fondos que siguen el mismo índice mundial, no tienes cuatro inversiones distintas: tienes cuatro veces la misma. Los cuatro compran las mismas 1.400 empresas, en las mismas proporciones. Apple, Microsoft o Nvidia aparecen en los cuatro a la vez. Añadir el segundo, el tercero y el cuarto fondo mundial no te diversifica nada, porque debajo hay exactamente las mismas acciones.
Lo que sí hace el solapamiento es dos cosas, ninguna buena:
- Complica sin motivo. Cuatro fondos que hacen el trabajo de uno son cuatro líneas que seguir, cuatro fiscalidades, cuatro sitios donde mirar. Más lío para el mismo resultado.
- Encarece de media. La misma bolsa mundial la tiene aquí desde el 0,12% (Fidelity) hasta el 0,50% (el de clima). Repartir el dinero entre la versión barata y las caras significa pagar más por algo que se puede tener por menos.
Ojo, un matiz honesto: el fondo de «clima» no es exactamente igual, aplica un filtro, así que ese sí aporta una diferencia real (aunque pequeña, un 3,8%). Pero tener tres MSCI World normales a la vez, esos sí son intercambiables. La diversificación de verdad de esta cartera no viene de tener ocho fondos: viene de la mezcla entre Estados Unidos, mundo y emergentes. El número de fondos es ruido.
Lo que la cartera es de verdad cuando se mira por dentro
Al fundir los ocho fondos en sus acciones reales, salen tres rasgos que su dueño quizá no ha decidido a conciencia:
Mucha tecnología. El 37% de la cartera es sector tecnológico. Las diez mayores posiciones son casi todas los mismos gigantes —Taiwan Semiconductor, Nvidia, Apple, Samsung, Microsoft, SK hynix— y aparecen una y otra vez porque están en el fondo de Estados Unidos, en los mundiales y en los emergentes. El solapamiento, aquí, no reparte el riesgo: lo concentra. Bajo la apariencia de estar muy diversificado, la cartera depende bastante de que a media docena de tecnológicas les siga yendo bien.

Una apuesta grande por emergentes. Casi el 39% en mercados emergentes es mucho más de lo que llevaría una cartera mundial normal, donde los emergentes pesan un 10-12%. Aquí Taiwán, Corea, China e India tienen un peso enorme. Puede ser una decisión deliberada y legítima —creer que emergentes lo van a hacer mejor—, pero es una apuesta activa, no una cartera «neutra».

Cien por cien en bolsa. Prácticamente no hay ni bonos ni liquidez: casi todo son acciones. Es la posición de máximo riesgo y máximo recorrido. Bien para quien tiene años por delante y aguanta las caídas sin tocar nada; incómodo para quien vaya a necesitar el dinero pronto.
El resumen, sin decirle a nadie qué hacer
Es una cartera de buenos fondos, barata en conjunto, y con una diversificación real entre Estados Unidos, mundo y emergentes. Sus dos rasgos marcados —el peso alto en emergentes y en tecnología— son apuestas defendibles, siempre que su dueño sepa que las está haciendo. Y su punto flojo no es el riesgo, es el orden: tiene cuatro fondos mundiales donde bastaría uno, y eso no le da nada a cambio de algo más de coste y de lío.
Si eso conviene arreglarlo o no, y cómo, es una decisión de cada uno y, para lo importante, de su asesor. Nosotros solo enseñamos lo que hay debajo para que se decida con la foto completa delante, no a ciegas.
Esta es la cartera de un lector, publicada con su permiso y sin cantidades. ¿Quieres que hagamos lo mismo con la tuya? Cuéntanoslo en la página de contacto: pega tus fondos y te respondemos con su radiografía. Gratis, sin cantidades y sin recomendarte nada.
Ismael Cuadrado