Saltar al contenido
Buscando la Libertad
Dejar de depender de una nómina: montar algo, comprar algo o vivir de lo invertido

Nvidia avala la deuda con la que OpenAI le compra a Nvidia: qué es la financiación del proveedor

· revisado el · Ismael Cuadrado
Pasillo de armarios de servidores en un centro de datos

El 27 de julio se publicó que Nvidia negocia avalar unos 250.000 millones de dólares de financiación para OpenAI. La reacción típica en redes ha sido reírse: te presto para que me compres. Merece la pena mirarlo despacio, porque ni es un disparate ni es nuevo, y porque hay una segunda cifra que casi no se ha contado.

Qué se está negociando exactamente

Primero, una precisión importante: Nvidia no le da 250.000 millones a OpenAI. Los avala. Es decir, pone su balance y su reputación detrás para que los bancos presten a OpenAI en mejores condiciones de las que conseguiría sola.

Y no las conseguiría sola por un motivo concreto: OpenAI es una empresa privada, sin beneficios y sin un historial de crédito que permita colocar deuda de ese tamaño. Su valoración es enorme, pero una valoración no es una garantía; un banco presta contra flujos de caja, y ahí la película es otra.

El dinero es para arrendar un campus de diez gigavatios en el sur de Ohio que está desarrollando la filial energética de SoftBank. Diez gigavatios, para hacerse una idea, es del orden de lo que consume un país pequeño.

Y hay una segunda conversación, que es la que cierra el círculo: Nvidia estudia además ayudar a financiar la compra de los procesadores que van a llenar ese centro de datos. Esa parte podría alcanzar otros 350.000 millones.

Las dos cifras de la operación, en miles de millones de dólaresAval de financiación250.000 M$Financiación de los chips (en estudio)350.000 M$La primera permite construir el centro de datos; la segunda, llenarlo de procesadores.
El que avala el préstamo es el que vende lo que se compra con él.

Esto tiene nombre: financiación del proveedor

Cuando el que vende el producto también pone el dinero con el que se lo compran, se llama financiación del proveedor —vendor financing—, y no es raro. Un concesionario que te financia el coche hace exactamente eso.

Tiene una lógica sensata. Si tu cliente no puede pagar hoy pero tu producto le va a permitir ganar dinero mañana, financiarle acelera tu propia venta. Y si tú conoces ese mercado mejor que el banco —y Nvidia conoce el mercado de los centros de datos mejor que cualquier banco—, estás asumiendo un riesgo que sabes medir.

El problema aparece cuando la escala es esta y cuando el vendedor pasa a depender de que su cliente sobreviva.

La última vez que se hizo a esta escala

Finales de los noventa. Las fabricantes de equipos de telecomunicaciones, con Lucent y Nortel a la cabeza, financiaban a las operadoras nuevas para que les compraran centrales y fibra. Las ventas crecían a un ritmo espectacular y las acciones acompañaban.

Cuando llegó el pinchazo de 2001, aquellas operadoras no pudieron pagar. Y entonces se vio lo que había debajo: una parte grande de las ventas de los últimos años no eran ventas, eran préstamos que volvían a casa convertidos en pedidos. Lucent se desmontó y Nortel acabó en la mayor quiebra de la historia de Canadá.

La frase del vídeo que ha llegado hasta aquí resume bien el riesgo: mientras la música siga sonando, todo va bien.

La financiación del proveedor, dos veces1996-2000Lucent y Nortel financian a las operadoras nuevas para que les compren equipo2001El pinchazo: las operadoras no pagan y las ventas resultan ser préstamos2025Nvidia entra en el capital de OpenAIjul 2026Negocia avalar 250.000 millones de su financiaciónEl mecanismo es el mismo; la demanda de fondo, no necesariamente.
El precedente no es una profecía, pero conviene saber que existe.

Qué es distinto esta vez

Conviene decirlo, porque el paralelismo es útil pero no es una profecía.

Hay demanda real y verificable. Las operadoras del 2000 construían capacidad para un tráfico que todavía no existía. Aquí los centros de datos se llenan según se enchufan y el problema declarado de todo el sector es la falta de capacidad, no el exceso.

Nvidia tiene el dinero. No es una empresa apalancada financiando a crédito: es la compañía con más caja del sector poniendo su balance detrás de una operación.

Y un aval no es un préstamo. Si OpenAI paga, a Nvidia no le cuesta nada; solo responde si falla.

Y qué habría que vigilar

Tres cosas, y las tres son públicas.

Qué proporción de los ingresos de Nvidia acaba dependiendo de clientes a los que ella misma financia o avala. Ese es el número que en su día delató a Lucent, y aparece en las cuentas anuales.

Si el aval se convierte en costumbre. Una operación es una operación; tres seguidas con clientes distintos es un modelo de negocio, y uno bastante distinto del de vender chips.

Y si aparecen ingresos que vuelven. El riesgo contable de estas estructuras no es el impago: es que la venta se reconozca hoy y el problema se reconozca dentro de tres años.

Lo que no hay que concluir

Que esto sea una estafa o una burbuja segura. Podría acabar bien: si los centros de datos se llenan y OpenAI factura lo que espera facturar, la operación habrá sido una manera inteligente de adelantar un mercado.

Lo que sí conviene tener claro es qué se está mirando cuando se leen las cifras de crecimiento del sector. Una parte de esa demanda no es demanda independiente: es demanda financiada por quien la cobra. Y eso, para valorar una empresa, no es un detalle.

Este artículo explica una operación pública y no es asesoramiento ni recomendación de invertir en nada.