Encomenda Seed II: el fondo de Carlos Blanco que entra con 200.000 o 300.000 euros la primera vez

Un señor con dos bolsas se planta delante de una pantalla en el pasillo de La Maquinista, en Barcelona, y pregunta en voz alta dónde puede comprar zapatillas de niño del 32. La pantalla le contesta, le dice por dónde tirar y cuánto va a tardar. Al mismo tiempo, sin que él se entere, esa conversación se convierte en un registro más para quien gestiona el centro comercial: cuánta gente pregunta por calzado infantil, a qué hora, en qué planta se quedan atascados.
Eso lo hace Eleva AI, una empresa muy pequeña que pone agentes conversacionales en sitios grandes: centros comerciales, aeropuertos, estadios. Tienen desplegados en La Maquinista, en La Gavia de Madrid, en el Mall of the Emirates de Dubái, en algún sitio de Italia y en un aeropuerto de Islandia a través de un socio, Mappedin. La dirige Xavi Pin como consejero delegado.
Y aquí viene la parte que interesa a quien está pensando en montar algo: alguien firmó 500.000 euros para que eso siguiera adelante. Ese alguien fue Encomenda.
Qué es exactamente Encomenda
Encomenda Capital Partners es una gestora de fondos con sede en Barcelona y presencia en Madrid. Al frente están Carlos Blanco como presidente, Mercè Tell como socia general y directora de operaciones, y Javier Darriba como socio. Casi todos vienen de haber montado empresas antes, no de la banca.
Un fondo, dicho en llano, es una bolsa de dinero que un grupo de gente pone en común para comprar trozos de empresas jóvenes. Los que ponen el dinero no deciden en qué se invierte: eso lo hacen los gestores. Y los gestores tienen un plazo para devolverlo multiplicado, normalmente diez años o así.
El vehículo que está funcionando ahora se llama Encomenda Seed II. «Seed» quiere decir semilla: empresas en las que todavía no hay casi nada, a veces solo un equipo y un producto a medias. Es la segunda bolsa que levantan; antes hubo una primera.
Cuánto dinero tiene y de dónde sale
El objetivo del fondo está entre 40 y 50 millones de euros. Una parte, 9,5 millones, la ha puesto la SETT, la sociedad pública española para la transformación tecnológica, con dinero del plan de recuperación europeo. El resto, más de 30 millones, viene de inversores privados y de family offices, que son las oficinas que gestionan el patrimonio de familias con mucho dinero. El cierre definitivo estaba previsto para abril de 2026.
Es un detalle que conviene entender: cuando alguien acepta dinero de Encomenda, indirectamente está aceptando dinero público europeo mezclado con el de unas cuantas familias catalanas y madrileñas. Eso condiciona dónde miran, y por eso el fondo es explícitamente español.
Con cuánto entran
La primera vez que Encomenda pone dinero en una empresa suele hacerlo con entre 200.000 y 300.000 euros. En el sector a eso lo llaman «ticket», que no es más que el tamaño del cheque.
Los 500.000 de Eleva AI no salieron todos de ahí. Encomenda lideró la ronda —lidera quien pone la mayor parte y fija las condiciones— y a su lado entraron Unitatea, un vehículo respaldado por Draper B1, y una lista larga de inversores particulares: Jesús Monleón, Xavier Pladellorens, Marc Ferran, Marek Fodor, gente vinculada a SeedRocket, Esade BAN, Meridia Capital y Park Lane Partners. Así funciona casi siempre: el fondo abre y arrastra a los demás.
Después, si la empresa va bien, el fondo puede seguir poniendo dinero en rondas posteriores hasta acumular dos o cuatro millones en la misma compañía. De hecho reservan entre el 75 % y el 80 % del capital para eso, para las que funcionen.
El embudo, que es lo que casi nadie te cuenta
El plan del fondo es entrar en 45 o 50 empresas. De esas, prevén acompañar a 38 o 40 en una segunda ronda. A una tercera llegarían entre 20 y 25. Y a la cuarta o quinta, cuatro o cinco.
Merece la pena leer esos números despacio si estás valorando buscar fondo. El primer cheque es relativamente accesible; lo difícil es el segundo. Cincuenta empresas entran y cuatro llegan al final del recorrido. Nadie lo esconde, está publicado en su propia web, pero es fácil leer solo la parte de «invertimos en 50 startups».
Qué porcentaje se llevan
Encomenda no publica un porcentaje objetivo, así que no me lo voy a inventar. Lo que sí se puede explicar es la aritmética, que es más simple de lo que parece.
Cuando entra un inversor se acuerda una valoración de la empresa. Si se dice que vale 2,25 millones antes de meter el dinero (lo llaman valoración pre-money) y el inversor pone 250.000, después de la operación la empresa «vale» 2,5 millones (post-money). El trozo que se lleva es 250.000 dividido entre 2.500.000: un 10 %. Ese trozo no se devuelve nunca. Se diluye en rondas siguientes, pero no se recompra.
Es un ejemplo con números redondos para que se vea la mecánica, no una cifra de Encomenda.
Fondo o banco
La diferencia práctica es esta. El banco te presta y se lo devuelves con intereses, vaya bien o vaya mal, y normalmente te pide un aval personal. El fondo te compra un pedazo: si la cosa se hunde, no le debes nada, y si vuela, se lleva su parte para siempre. Cambia también quién manda, porque a partir de ahí hay un socio con opinión en el consejo.
Entre medias hay opciones que se mencionan poco: los préstamos participativos de ENISA, las subvenciones autonómicas, o la vía aburrida de facturar a clientes desde el primer mes.
A quién no le encaja
A un negocio local rentable que no se pueda multiplicar por veinte. A una consultoría que vive de horas. A quien no quiera dar explicaciones a un socio externo. A quien necesite 30.000 euros para arrancar, porque ese importe no le mueve la aguja a un fondo de 40 millones. Y a quien opere fuera de España, aunque acepten propuestas de fuera: el foco declarado son empresas españolas en fases iniciales, con peso en software e inteligencia artificial aplicada a salud, educación, industria y agro.
El fondo ya tiene 23 empresas en cartera y el formulario para mandar una presentación sigue abierto en encomenda.com. Piden un dossier en PDF y, si quieres, un vídeo de tres a cinco minutos. Eso es todo el trámite.