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Buscando la Libertad
Dejar de depender de una nómina: montar algo, comprar algo o vivir de lo invertido

El índice le ganó a Buffett desde 2008: qué pasa si se empieza la cuenta un año antes

· Ismael Cuadrado
El índice le ganó a Buffett desde 2008: qué pasa si se empieza la cuenta un año antes

Un mensaje que circuló por X el 17 de agosto se leía como una revelación. Lo abría en mayúsculas: un dato sobre Warren Buffett que pocos cuentan. Debajo, dos líneas y una cifra que descoloca a cualquiera que lleve años oyendo que Buffett es el mejor inversor de la historia.

Desde 2008 hasta el final de 2025, Berkshire Hathaway subió un 433 %. El S&P 500 con los dividendos reinvertidos, un 561 %. Anualizado: 9,7 % contra 11,1 %. O sea que durante casi dos décadas, comprar el índice y no volver a mirarlo habría batido al hombre que lleva sesenta años eligiendo empresas a mano.

Los números son correctos, y los publica el propio Buffett

Conviene empezar por ahí, porque en X circula mucha cifra inventada y esta no lo es. Berkshire abre su informe anual —todos los años desde hace sesenta— con una tabla de dos columnas: lo que subió o bajó el valor de mercado de su acción y lo que hizo el S&P 500 con dividendos incluidos. Año por año, sin maquillar.

Sumando esa tabla de 2008 a 2025 salen un 432,9 % y un 560,6 %, que son un 9,74 % y un 11,06 % anual. Redondeando, exactamente lo que decía el mensaje. La fuente del dato que deja mal a Buffett la publica Buffett.

Ahora se mueve la raya un año

2007 fue un año extraño. El índice subió un 5,5 %. Berkshire, un 28,7 %.

Con ese año dentro, la comparación deja de parecerse a sí misma. De 2007 al final de 2025, Berkshire suma un 585,8 % y el índice un 597,0 %. Anualizado, un 10,67 % contra un 10,76 %. Nueve centésimas de punto.

Cien euros invertidos, según cuándo se empiezaBerkshire desde 2008533 €Índice desde 2008661 €Berkshire desde 2007686 €Índice desde 2007697 €Valor a 31 de diciembre de 2025. Elaboración propia sobre la tabla del informe anual de Berkshire.
Un año de diferencia en el punto de partida se lleva por delante casi toda la ventaja del índice.

Traducido a dinero: cien euros puestos a finales de 2006 y olvidados hasta ahora son 686 con Berkshire y 697 con el índice. Once euros de diferencia en diecinueve años.

Eso no demuestra que Berkshire gane. Demuestra algo más aburrido y más útil: una comparación que cambia de bando moviendo la raya doce meses no está midiendo al gestor, está midiendo el año de partida. Y quien elige el año de partida elige el resultado.

Dónde se decide de verdad

Mirando los dieciocho años uno a uno aparece un detalle que no encaja con el titular: Berkshire gana al índice en once de ellos. Y pierde la carrera igualmente, porque los años que pierde los pierde por goleada.

Y gana justo donde el índice sufre. En 2008 cayó un 31,8 % mientras el índice se dejaba un 37,0 %. En 2022, con el S&P perdiendo un 18,1 %, Berkshire ganó un 4,0 %: veintidós puntos de diferencia en un solo año.

Rentabilidad anualizada, según dónde se ponga la raya1965-2025 · Berkshire19,7 %1965-2025 · Índice10,5 %2007-2025 · Berkshire10,7 %2007-2025 · Índice10,8 %2008-2025 · Berkshire9,7 %2008-2025 · Índice11,1 %Berkshire, valor de mercado por acción. Índice, S&P 500 con dividendos incluidos.
En sesenta años la distancia es de nueve puntos al año. En los dieciocho últimos, de uno y pico en contra.

Ese es el perfil, y explica todo lo demás: sube menos cuando todo sube y baja menos cuando todo baja. Una racha larga de mercado al alza, que es lo que han sido los últimos quince años salvo sustos, es justo el entorno donde peor luce.

Lo que un porcentaje no recoge

Dos cosas se quedan fuera de esa comparación y conviene tenerlas presentes.

La primera es el peaje del dividendo. Ese 561 % del índice supone los dividendos reinvertidos enteros; en la práctica pasan por retenciones —en origen y, según el vehículo, también en destino— que restan algunas décimas al año. Berkshire no reparte dividendo, así que por ahí no hay peaje.

La segunda es que no son la misma clase de cosa. Un fondo indexado es un producto: cuesta unas centésimas al año, lo replica cualquiera y no depende de que una persona concreta siga trabajando. Berkshire es una empresa, con sus negocios, su consejo y su relevo. Comparar sus rentabilidades tiene todo el sentido; tratarlas como si fueran el mismo tipo de decisión, ninguno.

El «dato que pocos cuentan» lo lleva contando él desde 2007

Aquí está lo divertido. Ese mismo año, Buffett apostó un millón de dólares con la gestora Protégé Partners a que un fondo indexado al S&P 500 batiría a una cesta de fondos de cobertura durante diez años, de 2008 a 2017: el mismo año de partida que el del mensaje. Ganó la apuesta. El índice compuso un 7,1 % anual y la cesta de fondos un 2,2 %. El dinero se fue a Girls Inc. of Omaha.

Y en su carta de 2013 contó lo que tiene escrito en el testamento para el dinero que hereda su mujer:

«Mi consejo al fideicomisario no puede ser más simple: que ponga un 10 % del efectivo en deuda pública a corto plazo y un 90 % en un fondo indexado al S&P 500 de coste muy bajo».

De manera que el dato que supuestamente no cuenta nadie es, con otras palabras, el consejo que él lleva firmando por escrito desde hace más de una década.

Qué queda de todo esto

Que el mensaje acierta en los números y aun así deja al lector con una idea torcida, que es lo que suele pasar cuando una comparación empieza donde más conviene. La pregunta útil no es quién ganó: es desde cuándo se cuenta, cuánto se movió el precio por el camino y qué se está comprando en cada caso, si un producto o una empresa.

La comparación que sirve es la que fija la raya antes de mirar el resultado.