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Buscando la Libertad
Dejar de depender de una nómina: montar algo, comprar algo o vivir de lo invertido

4Founders Capital: el fondo de inversión que montaron emprendedores que ya habían vendido su empresa

· revisado el · Ismael Cuadrado

La escena se repite cada semana en cualquier ciudad con algo parecido a un ecosistema emprendedor. Un fundador de treinta y pocos, con una empresa de ocho meses de vida y cuatro empleados, sentado delante de dos personas que van a decidir si le dan dinero. Uno de los dos ha leído la hoja de cálculo y pregunta por el margen bruto. El otro no pregunta nada durante veinte minutos y luego suelta: «¿Y tu cofundador? ¿Estáis bien?».

Esa segunda pregunta es, en resumen, la diferencia entre un fondo financiero clásico y lo que en el sector se llama un operator fund: un fondo de inversión gestionado por gente que antes montó y vendió sus propias empresas, en lugar de por profesionales que vienen de la banca, la consultoría o la gestión de patrimonios. 4Founders Capital, con base en Barcelona, es uno de los ejemplos más citados en España.

De vender eDreams a repartir cheques pequeños

El nombre más conocido detrás del fondo es el de Javier Pérez-Tenessa, que en 1999 fundó eDreams junto a otros dos socios y se pasó quince años construyendo una agencia de viajes online desde Barcelona hasta llevarla a la bolsa española en 2014. Dejó el mando de la compañía un par de años después. La secuencia siguiente es casi un clásico: alguien que ha pasado por todo el ciclo —levantar dinero, contratar, equivocarse, crecer, salir— se encuentra de repente con tiempo, con capital y con un teléfono que no para de sonar porque medio Barcelona quiere que le eche un ojo a su proyecto.

De ahí sale 4Founders. El nombre es literal y va con recado: el vehículo lo empujaron fundadores, no financieros, y el argumento comercial es precisamente ese. En un mercado donde hay bastante dinero disponible y mucho menos criterio, lo que se vende no es el cheque, es quién viene con el cheque.

En qué fase entran, en cristiano

4Founders se mueve en lo que se llama early stage, que significa muy al principio. Conviene traducir las etiquetas, porque se usan como si todo el mundo las tuviera claras y no es así:

El terreno de 4Founders son las dos primeras. Compañías españolas, sobre todo de software y modelos digitales, casi siempre en Barcelona y Madrid, con las que se entra cuando la empresa todavía cabe en una habitación. El importe concreto de cada entrada —el ticket, en jerga— no lo publican, y en fases tan tempranas rara vez lo publica nadie: son cifras que se negocian caso por caso y que suelen ir acompañadas de otros inversores en la misma ronda. Cuando un fondo pequeño anuncia que ha entrado en una ronda de, pongamos, 600.000 euros, casi nunca ha puesto los 600.000 él solo.

El ángel que viene dentro del fondo

Aquí está el detalle que hace distinto a este tipo de vehículos. En un fondo clásico, el dinero es del fondo y punto: hay unos inversores que han aportado el capital (los LP, o socios que ponen el dinero pero no deciden dónde va) y un equipo gestor que decide. En un fondo de operadores, es frecuente que el socio que impulsa la operación entre además con su propio dinero, como inversor particular, junto al fondo.

Eso cambia la conversación de forma bastante concreta. El fondo tiene que devolver el capital a sus inversores en un plazo determinado, y esa presión existe siempre. Pero el operador que ha puesto también su patrimonio personal está expuesto de una manera que el analista de turno no lo está. No es que sea mejor persona: es que su incentivo está más pegado al del fundador.

Qué había antes que hiciera algo parecido

Nada de esto es nuevo. Los business angels —particulares que invierten su dinero en empresas muy pequeñas— llevan décadas haciendo exactamente eso, y muchos de ellos son emprendedores retirados. El problema del ángel suelto es de tamaño y de continuidad: pone 25.000 o 50.000 euros, no puede acompañar a la empresa en las rondas siguientes, y cuando la cosa se pone seria su porcentaje se diluye hasta desaparecer.

Por el otro lado estaban los fondos de toda la vida, con proceso, comité de inversión y capacidad de seguir poniendo dinero ronda tras ronda, pero gestionados por gente que nunca había tenido que decidir a quién despedir un viernes por la tarde.

Lo que hace un vehículo como 4Founders es juntar las dos cosas: la estructura y el músculo del fondo, con el criterio y la cicatriz del que ya lo hizo. En la práctica, para el fundador la diferencia se nota en el consejo. Cuando llega el mes malo, tener enfrente a alguien que reconoce el mes malo porque lo vivió no es un detalle sentimental; es la diferencia entre una reunión de reproches y una reunión de decisiones.

A quién no le encaja

Conviene decirlo también en el otro sentido, porque hay gente que pierde meses persiguiendo al inversor equivocado:

Su actividad se puede seguir en 4founderscapital.com, donde publican en qué compañías han entrado. Merece la pena mirar la lista antes de escribir un correo: la mejor señal de si un fondo te va a hacer caso no está en su discurso, está en si ya ha invertido en tres cosas parecidas a la tuya.