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Innogen Capital: 11 millones de dólares para startups de El Salvador, Guatemala y Honduras, donde casi nadie invierte

· revisado el · Nadia Bermejo
Innogen Capital: 11 millones de dólares para startups de El Salvador, Guatemala y Honduras, donde casi nadie invierte

En junio de 2023, durante la Impact Week de San Salvador, una gestora local anunció un fondo de diez millones de dólares para startups de El Salvador, Guatemala y Honduras. En ese momento tenía un millón. El resto estaba por conseguir y el plazo que se dieron fue de dieciocho meses.

Tardaron casi tres años. En abril de 2026, Innogen Capital anunció el cierre de su ICV Delta Fund I con 11 millones de dólares, uno más de lo previsto, y subió la meta a 15. Por el camino se puede ver cómo se levanta un primer fondo en una región donde apenas los hay.

Una región que se queda con las migajas

El contexto está en una cifra. En 2025, el capital riesgo invirtió en América Latina 4.126 millones de dólares. Centroamérica entera se llevó 107, un 2,6 %. Y dentro de ese 2,6 %, el dinero para empresas en fase presemilla, las que aún están probando si alguien paga por lo que hacen, cayó un 40 % respecto al año anterior.

Para alguien que monta una startup en Tegucigalpa o en San Salvador, eso significa que no hay a quién llamar. En Ciudad de México hay decenas de fondos que leen correos de desconocidos. En el Triángulo Norte, que es como se llama a estos tres países, la lista es corta. Rodrigo Dumont, socio director y cofundador de Innogen, lo resumió en el lanzamiento: el fondo nacía por la falta de inversores activos en empresas en fase temprana.

Qué es el ICV Delta Fund I

Es un fondo de capital riesgo con sede en El Salvador que compra participaciones minoritarias en empresas tecnológicas pequeñas. Según sus propias cifras, quiere entrar en unas 25 compañías en fase temprana, con sede u operaciones en los tres países. El plan inicial hablaba de entre 18 y 20 inversiones en cuatro años, y la cifra subió con el tamaño del fondo.

Los sectores han ido variando según la nota de prensa. En 2023 la lista era inclusión financiera, sanidad, educación, inmobiliario y agricultura, con una idea común: empresas que resuelvan problemas de la base de la pirámide, la gente con menos ingresos. En el anuncio de 2026 se añaden comercio digital y logística, y se repiten las finanzas digitales. Hay un compromiso escrito: al menos un 25 % del dinero irá a empresas dirigidas por mujeres.

Innogen no ha publicado el tamaño de cada cheque para este fondo. Los directorios del sector sitúan a la gestora entre 25.000 dólares y un millón por empresa, una horquilla que cubre desde la primera ronda hasta una algo más madura.

De dónde salen los once millones

Aquí está lo más interesante del caso, porque explica cómo se llena un fondo cuando no hay grandes inversores privados haciendo cola.

La primera pieza fue pública. USAID, la agencia de cooperación de Estados Unidos, puso financiación catalizadora en el lanzamiento: dinero pensado para que otros se animen a entrar detrás.

La segunda es IDB Lab, el brazo de innovación del Banco Interamericano de Desarrollo, que aprobó la inversión en diciembre de 2024 y se ha comprometido con hasta 2,5 millones. Para un fondo pequeño, que un organismo así entre tiene dos efectos. Uno es el dinero. El otro es el examen previo: IDB Lab revisa al equipo, la estrategia y las cuentas antes de firmar, y otros inversores institucionales suelen leer su presencia como señal de que ese examen se ha pasado.

La tercera pieza es local y es la más propia de la región. Innogen montó un programa al que llama «Corporate Champions», con empresas centroamericanas grandes que invierten en el fondo y además abren la puerta: Agrisal, Grupo Steiner, Grupo AG y el banco ABANK. Para una startup de logística o de pagos, tener detrás a un grupo empresarial que puede convertirse en su primer cliente vale a veces más que el cheque. Dumont lo dijo al anunciar el cierre: pasar de los diez millones les permite meter capital con peso en los emprendedores que lo merecen.

Por qué quiere llegar a 15

Un fondo de once millones que reparte entre 25 empresas deja poco margen. Los fondos de capital riesgo suelen guardar buena parte del dinero para volver a invertir en las compañías que funcionan, en rondas posteriores. Si el primer cheque se come casi todo, cuando una empresa despega no hay munición para acompañarla y otro inversor se queda con la parte buena. Subir a 15 millones da aire para eso. Las fuentes que han cubierto el cierre lo presentan ya como el mayor esfuerzo de capital riesgo centrado en el Triángulo Norte.

Quién está detrás

Innogen Capital lleva desde finales de la década pasada invirtiendo desde San Salvador, con tres socios directores: Rodrigo Dumont, Fernando Morán y Christian Quiñonez. Antes de este fondo ya había puesto dinero fuera de Centroamérica, en compañías como la colombiana Foodology o la argentina Koibanx. El Delta Fund I es la apuesta por quedarse en casa.

A quién le sirve y a quién no

Le encaja a una empresa joven, tecnológica, con base o clientes en El Salvador, Guatemala u Honduras, que venda algo a gente o a negocios que la banca tradicional atiende mal: pagos, crédito, salud, formación, reparto, agricultura. Le encaja mejor todavía si le sirve un primer cliente corporativo de la región, porque ahí está lo que el fondo ofrece aparte del dinero.

No le encaja a quien opera solo en México, Colombia o Costa Rica, porque este vehículo está atado a los tres países. Tampoco a una empresa sin componente tecnológico, ni a una que ya busque rondas de varios millones: el tamaño del fondo no da para liderarlas. Y quien prefiera que ningún gran grupo local mire sus números debería saber que esa red forma parte del trato.

Las condiciones y el equipo están en la web de Innogen Capital. Para quien emprende en Tegucigalpa, en Ciudad de Guatemala o en San Salvador, es uno de los pocos sitios a los que mandar un correo con alguna probabilidad de respuesta.