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Criteria Venture Tech: los 300 millones con los que CriteriaCaixa vuelve a invertir en startups hasta 2030

· revisado el · Nadia Bermejo
Criteria Venture Tech: los 300 millones con los que CriteriaCaixa vuelve a invertir en startups hasta 2030

Hay una pregunta que un fundador de deep tech aprende a hacer pronto y que casi nunca escribe en el primer correo: ¿cuándo tenéis que vender? No es una impertinencia. Un fondo de capital riesgo clásico levanta el dinero de terceros —aseguradoras, family offices, fondos de pensiones— y se compromete a devolverlo con beneficio en un plazo. Diez años es lo habitual, con alguna prórroga si la cosa se tuerce. Ese calendario no se negocia con la empresa participada: se pactó antes, con quien puso el dinero.

Para una empresa de software que empieza a facturar a los dieciocho meses, el reloj es llevadero. Para un equipo que fabrica un sensor, certifica un material o valida una molécula, el reloj es el problema. El fondo entra en el año tres de un desarrollo de nueve, y en el año ocho necesita una salida tenga la empresa el producto listo o no. De ahí que en julio de 2026 mucha gente en Barcelona y en Lisboa mirara con atención un anuncio que, sobre el papel, era solo un fondo más.

Dos vehículos y una fecha

CriteriaCaixa relanzó su inversión en empresas jóvenes con dos vehículos. El primero, Criteria Venture Tech, se dedica a tecnología profunda: inteligencia artificial, ciberseguridad e infraestructura tecnológica. El segundo, Criteria Bio Ventures, va a ciencias de la vida. Entre los dos hay 300 millones de euros comprometidos hasta 2030. La gestión la lleva Caixa Capital Risc, que pasa a operar bajo la marca Criteria Capital Risc.

El detalle importante no es la cifra, que en el capital riesgo europeo no es enorme. Es de dónde sale. CriteriaCaixa es el brazo que gestiona el patrimonio de la Fundación «la Caixa»: los dividendos y las plusvalías de esa cartera son lo que paga el presupuesto de obra social. No hay un grupo de inversores externos esperando la liquidación del fondo en una fecha concreta. El dinero es de la casa.

Qué cambia eso en la práctica

Conviene no idealizarlo. Que el capital sea propio no significa que un fundador pueda tardar lo que quiera ni que nadie le vaya a pedir cuentas. Significa otra cosa, más concreta: que la decisión de vender una participación se toma mirando la empresa y el mercado, no el vencimiento de un fondo. Cuando a una gestora le quedan dos años de vida y tiene doce empresas en cartera, esas doce se enteran. Las rondas se cierran con prisa, las valoraciones se aceptan peor y las conversaciones de venta empiezan antes de tiempo.

El horizonte a 2030 tampoco es una promesa de acompañamiento eterno a cada participada. Es la ventana en la que el vehículo va a desplegar ese dinero. Lo que hace distinto al inversor no es que no tenga plazo, sino que su plazo no está atado a un contrato firmado con terceros años antes de conocer a nadie.

Dónde y con quién

El foco geográfico es España y Portugal. En la cartera actual, alrededor del 70 % está ya en España, así que la novedad relevante para un fundador es sobre todo portuguesa: Lisboa y Oporto entran en el radar de una gestora que hasta ahora miraba casi solo dentro de la frontera.

Tampoco es una gestora recién montada. Caixa Capital Risc lleva años invirtiendo en empresas jóvenes españolas en fases tempranas, con un equipo que ha visto pasar varios ciclos: el de las apps de 2012, el del ecommerce, el de la biotecnología catalana. Eso se nota en el tipo de conversación. No es un fondo estrenando tesis.

A quién le encaja

Encaja bien a empresas con un componente técnico que cuesta copiar y tarda en madurar. Un grupo salido de un laboratorio universitario, un equipo de ciberseguridad con producto propio, una compañía de infraestructura que necesita años para tener un cliente grande de verdad. También a quien busca un inversor que no se ponga nervioso si la ronda siguiente tarda dieciocho meses en llegar.

A quién no

A varios perfiles, y merece la pena decirlos:

Lo que todavía no se sabe

No está publicado el tamaño del cheque típico ni el rango de fases en que entra cada vehículo con detalle. Tampoco cuántas operaciones esperan cerrar al año. En un fondo de 300 millones repartidos entre dos estrategias y cuatro años, la aritmética admite muchas combinaciones: desde treinta participaciones con tickets medianos hasta diez apuestas grandes con mucho reservado para rondas siguientes. La diferencia entre un escenario y otro es enorme para quien está preparando una presentación.

Quien quiera seguirlo de cerca tiene el detalle de la cartera y los movimientos en criteriacaixa.com. Las primeras operaciones firmadas dirán más que el anuncio: el sector, el tamaño y la fase de las tres o cuatro primeras empresas que entren marcarán dónde está de verdad la puerta.