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Dejar de depender de una nómina: montar algo, comprar algo o vivir de lo invertido

Alza Mining Tech: el fondo chileno que solo invierte en empresas que ya venden tecnología a las minas

· revisado el · Nadia Bermejo
Alza Mining Tech: el fondo chileno que solo invierte en empresas que ya venden tecnología a las minas

En 2017, tres ingenieros mecánicos bajaron a El Teniente, la mina subterránea de cobre que Codelco explota en la región de O’Higgins, cerca de Rancagua. Iban de visita. Salieron con una idea: usar inteligencia artificial para detectar lo que se atasca en los procesos de producción de una mina y parar el problema antes de que pare la planta. De esa visita nació Robotia.

Cinco años después, en 2022, Robotia recibió un millón de dólares. Lo puso un fondo que acababa de nacer y que era su primera inversión: Alza Mining Tech.

Un fondo con una sola puerta

Casi todos los fondos de capital riesgo reparten el dinero entre sectores. Un poco de software para empresas, algo de salud, alguna fintech. Si una apuesta sale mal, otra compensa. Alza Mining Tech hace lo contrario: tiene 12 millones de dólares y solo los invierte en empresas que venden tecnología a la minería.

Tiene una segunda condición, y es la que más filtra. No entra en ideas. La empresa tiene que tener ya producto y ventas en el sector. Clientes que paguen, no pilotos gratuitos ni cartas de interés. Alza busca compañías en fase de crecimiento, las que ya han demostrado que una mina les compra y necesitan dinero para venderle a la siguiente.

Para un fundador que todavía está en el garaje, la puerta está cerrada. Para uno que ya factura a una minera y no sabe cómo pasar de uno a cinco clientes, es de las pocas que se abren en América Latina con alguien dentro que entiende qué está vendiendo.

Quién está detrás

El fondo lo creó Andrés Rodríguez, ingeniero y cofundador de Mining Tag, la empresa que la sueca Epiroc, uno de los grandes fabricantes de equipos para minería, compró en 2021. Rodríguez sabe cómo es venderle a una mina porque lo hizo. Y sabe cómo termina cuando sale bien: con un gigante del sector comprándote.

No está solo. Entre los socios figuran André Sougarret, el ingeniero que dirigió el rescate de los 33 mineros atrapados en la mina San José en 2010, y Andro Kobilic, además del grupo financiero Alza, que da nombre al fondo. Más tarde se sumó Grupo Syncore, que anunció una aportación de dos millones de dólares.

La mezcla dice mucho del planteamiento. Hay dinero, pero sobre todo hay gente que ha estado bajo tierra y que ha tratado con gerentes de operaciones de minas.

Por qué una mina es un cliente difícil

Venderle a una mina se parece poco a venderle software a una tienda. La tienda prueba una herramienta el lunes y, si le gusta, paga el viernes. La mina funciona de otra manera.

Para una empresa pequeña, todo esto se traduce en una cosa: necesita aguantar mucho tiempo sin cobrar lo suficiente. Ahí es donde un fondo generalista suele ponerse nervioso. Ve ventas lentas y lo interpreta como falta de tracción. Un fondo que conoce el sector sabe que ese ritmo es el normal y que el primer contrato con una gran minera vale más que cien clientes pequeños.

MineWatch, el último cheque

La operación más reciente ilustra bien qué busca Alza. El fondo lideró una ronda de 900.000 dólares en MineWatch, una empresa que localiza en tiempo real a trabajadores y maquinaria bajo tierra con tecnología de seguimiento inalámbrico. Uno de sus clientes es El Teniente, la misma mina que inspiró a los fundadores de Robotia.

El problema que resuelve es muy concreto. En una mina subterránea, saber dónde está cada persona y cada máquina sirve para evitar choques, para organizar el tráfico en las galerías y, si algo sale mal, para saber a quién hay que sacar y de dónde. Sin GPS y con la señal cortada por la roca, eso no es trivial.

Tampoco es un terreno virgen, y aquí está parte de la lógica del fondo. Localizar gente y equipos bajo tierra es precisamente el tipo de negocio en el que se movió Mining Tag. Rodríguez conoce el problema, el cliente y hasta el comprador potencial. Cuando evalúa una empresa como MineWatch, no tiene que imaginar cómo se vende eso a una minera: ya lo ha hecho.

El dinero, según contó la empresa, va a ampliar su operación comercial y a acelerar el desarrollo de su tecnología.

A quién le encaja y a quién no

Le encaja No le encaja
Empresas con producto funcionando en minas reales Proyectos en fase de idea o prototipo
Compañías que ya cobran a mineras y quieren crecer Startups que venden a varios sectores y la minería es uno más
Fundadores que buscan contactos y experiencia del sector, además de dinero Quien busca un cheque rápido y un inversor que no se meta
Tecnología aplicada a operaciones: seguridad, procesos, equipos Negocios de consumo o software genérico sin cliente minero

Con 12 millones y cheques como el de Robotia, de un millón, o el de MineWatch, de 900.000 dólares, el número de empresas en cartera será corto. Cada elección pesa. Eso explica que el fondo pida pruebas antes de entrar: no tiene margen para repartir apuestas pequeñas a ver cuál sale.

Lo que tiene de particular

Un fondo de un solo sector renuncia a diversificar a cambio de saber mucho de una cosa. Si a la minería le va mal, a todo el fondo le va mal. La contrapartida es que puede ayudar a sus empresas con algo que el dinero no compra: saber a qué puerta llamar dentro de una minera, cómo plantear un piloto para que no se eternice y qué le interesa a una empresa como Epiroc cuando mira a quién comprar.

Chile es el mayor productor de cobre del mundo y tiene minas que llevan un siglo funcionando. Tiene, por tanto, muchos problemas que resolver bajo tierra y pocos fondos especializados en financiar a quien los resuelve. Alza Mining Tech ocupa ese hueco. Su web está en alzagroup.cl, donde el grupo contó su primera inversión.