¿Qué es Blanco, el «banco para pymes» de los fundadores de Xepelin, y por qué arranca con 5,2 millones de dólares?

Blanco es una fintech chilena que hoy hace sobre todo una cosa: adelantar a las pymes el dinero de las facturas que todavía no han cobrado. Casi todo el proceso va por WhatsApp y lo llevan agentes de IA. La han montado antiguos directivos de Xepelin. Su objetivo es convertirse en un banco digital para pymes latinoamericanas, algo que todavía no es. Para su primera ronda ha reunido 5,2 millones de dólares, una cifra que pocas empresas recién creadas consiguen.
Va el caso típico. Una pequeña empresa de Santiago le emite una factura a un cliente grande, que paga a 60 o 90 días. Mientras tanto, la pyme tiene que pagar nóminas y proveedores. Blanco le compra esa factura con un descuento y le ingresa el dinero en el mismo día. Esto existe desde hace siglos y se llama factoring. Lo que cambia es la manera de hacerlo.
¿Qué ofrece Blanco hoy, en la práctica?
La pyme le da a Blanco acceso a su cuenta del SII, que es la agencia tributaria chilena. Desde ahí el sistema ve las facturas que emite, calcula el riesgo y el precio y le manda una oferta por WhatsApp. La empresa puede aceptarla o negociarla sin hablar con ninguna persona. Si la acepta, cede la factura y cobra ese mismo día. Según LatamList, se puede adelantar desde unos 200 dólares y no hay tope. La web habla de una asistente de IA, «Bianca», y de ejecutivos humanos detrás cuando hacen falta.
El catálogo que aparece en su web en este momento es este:
- Para pymes: factoring, créditos de capital de trabajo de 3 a 6 cuotas y financiación de órdenes de compra (lo que en Chile llaman ordering: dinero adelantado contra un pedido firmado, antes incluso de facturar).
- Para empresas grandes: factoring corporativo, confirming (la empresa grande le ofrece a sus proveedores cobrar antes a través de Blanco) y pronto pago.
Cuentas, tarjetas y seguros todavía no los tiene. Leasing, préstamos en cuotas, pólizas de garantía, tarjetas de crédito y cuentas para empresas forman parte del plan, no de lo que se puede contratar hoy. Por ahora Blanco solo opera en Chile.
¿Quién está detrás y desde cuándo?
El consejero delegado es Diego Contreras, que antes fue cofundador y director de ingresos de Xepelin, una de las fintech chilenas más conocidas. Según el Diario Financiero, dejó Xepelin en febrero de 2024 con una cláusula de no competencia de un año. Con él están su hermano Cristóbal Contreras, que llevaba las operaciones comerciales en Xepelin, y Andrés Hortal, un financiero que lleva más de treinta años en banca. Startup Journal añade a Carlos Veloso, que fue director de tecnología de Xepelin, y a Rebeca Laguna, que llevaba tesorería y cobranza allí. Casi todos los medios dicen que la empresa nació en 2024. Alguno dice 2025, lo que encaja con que la actividad comercial empezara al acabar la no competencia.
¿En qué se diferencia de lo que ya existía?
El factoring lo ofrecen desde hace décadas los bancos chilenos y las empresas de factoring de toda la vida. Xepelin lo pasó al ordenador a partir de 2019. Blanco recorta todavía más pasos. No hay formulario ni papeles que subir, y nadie llama al cliente para que pida financiación: el sistema detecta la factura en cuanto se emite y es él quien le hace la oferta. Que todo vaya por WhatsApp tampoco es un detalle menor. Muchas microempresas no entran a diario en una web de banca, pero WhatsApp lo miran a todas horas.
Le sirve a la pyme que factura a empresas, tiene clientes que pagan tarde y necesita liquidez a menudo y en importes pequeños. No le sirve a quien vende al consumidor final sin facturas a empresas, porque no tiene nada que adelantar, ni a quien busca hoy una cuenta corriente o una tarjeta.
¿Qué cambia cuando quien funda ya ha montado una fintech grande?
Sobre todo, se consigue dinero antes y en mayor cantidad. Xepelin cerró su primera ronda semilla con 2,5 millones de dólares, según Startups Latam. En 2022 levantó 111 millones en una serie B, la ronda de crecimiento que viene después de la primera gran inversión, y fue la mayor serie B de la historia de Chile. Blanco ha empezado su semilla (la primera ronda formal de una empresa) con el doble que Xepelin. Quien invierte ya sabe que este equipo ha construido antes un negocio parecido, y para el inversor eso reduce la principal incógnita de una empresa recién nacida.
También se nota en lo deprisa que se mueven las cifras. Estas son las que han publicado la empresa y la prensa chilena:
| Dato | Cifra | Fuente |
|---|---|---|
| Ronda semilla | 5,2 millones de dólares | Diario Financiero, julio de 2026 |
| Parte captada por crowdfunding (Broota) | 2,23 millones de dólares | Diario Financiero |
| Parte puesta por Krealo | Algo más de 3 millones de dólares | Diario Financiero |
| Financiación concedida desde su creación | Más de 240 millones de dólares | Web de Blanco |
| Empresas inscritas / activas | Más de 9.700 / más de 2.700 | Web de Blanco |
| Ingresos anualizados | 8,4 millones de dólares | LatamList |
| Plantilla | 66 personas | Diario Financiero |
La ronda se cerró en dos tramos. El primero, en abril, se hizo por Broota, una plataforma chilena de financiación colectiva en la que muchos inversores pequeños entran juntos a través de una sola sociedad. Según la prensa de entonces, participaron más de 160. El segundo tramo lo cerró Krealo. La empresa ha dicho que fue rentable ya en su primer año, algo poco habitual en una fintech que presta dinero.
¿Por qué lidera la ronda el fondo de un banco?
Krealo es el fondo corporativo de Credicorp, el mayor grupo financiero de Perú. Un fondo corporativo invierte el dinero de una gran empresa y busca dos cosas: rentabilidad y negocios que tengan que ver con los de su matriz. Credicorp tiene bancos y aseguradoras en Perú, Colombia, Bolivia y Chile. Según Chócale, Blanco es la cuarta inversión de Krealo en Chile y la decimoséptima en la región andina.
A Blanco el fondo le aporta algo que va más allá del dinero. Su plan es abrir en Perú y Colombia en cuestión de meses, y son justo los países donde Credicorp ya conoce a los reguladores, los clientes y la manera de financiar el crédito. Los fundadores, preguntados por el Diario Financiero sobre por qué escogieron a Krealo, respondieron: «Es a quien queremos». Krealo, por su parte, ha destacado tres cosas: que el equipo conoce el factoring para pymes, que la operación fue rentable pronto y que el producto se usa entero por WhatsApp.
¿En qué punto está hoy?
Blanco opera solo en Chile y vive del factoring y de los créditos cortos. Tiene cerca de 2.800 empresas activas sobre casi 10.000 inscritas y tiene ya un socio que le abre la puerta a dos países más. Lo de «banco» describe adonde quiere llegar: hoy no tiene licencia bancaria ni ofrece cuentas. Si la expansión sale bien, los próximos productos serán seguros de garantía y más crédito para capital de trabajo.