Primero: la mexicana que mete agentes de IA en los procesos internos de las grandes empresas, con 12 millones de dólares para arrancar

Cuando una cadena de supermercados le paga una factura a un fabricante, casi nunca paga la cifra entera. Descuenta algo por una promoción, algo por una caja que llegó rota y algo por un camión que llegó tarde. A cada uno de esos descuentos se le llama deducción. En un fabricante grande hay un equipo que se pasa el mes revisándolas una a una para saber si estaban justificadas o si el cliente se ha quedado con dinero que no le tocaba.
Uno de los clientes de consumo de Primero, una empresa mexicana con poco más de un año de actividad, dejó ese trabajo en manos de un sistema de inteligencia artificial. Según la propia empresa, el sistema encontró más de diez millones de dólares en deducciones incorrectas que se habían escapado a la revisión manual. Primero se presentó con casos como ese a finales de agosto de 2026, cuando anunció una ronda semilla de 12 millones de dólares.
Qué hace y para quién
Primero trabaja con grandes empresas de América Latina que llevan décadas acumulando sistemas. Suelen tener un ERP, que es el programa donde se llevan la contabilidad, las compras y el inventario, además de un CRM para los clientes, bases de datos de almacén y un montón de hojas de Excel que alguien mantiene a mano. La información existe, pero está repartida en sitios que no se comunican entre sí.
Entre los clientes que ha hecho públicos están Kimberly-Clark de México, la cadena de gimnasios SmartFit, la alimentaria Verde Valle, la distribuidora colombiana de combustible Terpel, Sede Café, Aurora Seguros y la Secretaría de Desarrollo Económico de Ciudad de México.
Cómo funciona Primia
El producto se llama Primia y funciona en tres capas. La primera se conecta a todos esos sistemas, del ERP a la última hoja de cálculo. La segunda reúne la información y le añade las reglas de cada empresa: qué descuento se acepta con qué cliente, quién tiene que aprobar cada cosa y qué excepciones hay. En su nota de presentación lo llaman «ontología empresarial». Dicho en llano, es un mapa ordenado de cómo funciona la compañía por dentro. La tercera capa coloca encima agentes de IA, programas que no se limitan a contestar preguntas como un chat. Ejecutan pasos de un proceso, dejan constancia de lo que hacen y pasan los mismos controles de acceso que un empleado.
El otro caso del que han dado cifras es de construcción. Allí el sistema revisa por su cuenta el 85 % de unas partidas que antes se comprobaban a mano, y el 15 % restante queda para una persona.
Primero no vende una licencia y se desentiende. Trabaja con los llamados forward-deployed engineers, ingenieros que se instalan en la empresa cliente, codo con codo con sus equipos, y montan el sistema módulo a módulo.
Lo que ya existía
Esa forma de trabajar tiene un precedente muy conocido. Palantir, la empresa estadounidense de análisis de datos, la popularizó mandando a sus ingenieros a trabajar desde las oficinas de sus clientes. Entre los inversores de Primero está 8VC, el fondo de Joe Lonsdale, uno de los cofundadores de Palantir.
En la región, un proyecto así solía ir por dos caminos. Uno era contratar a una gran consultora, que diseñaba el cambio y cobraba por horas. El otro, recurrir a una empresa de automatización clásica, de las que programan robots que repiten clics en una pantalla. Primero hace dos cosas distintas. Deja instalada una plataforma propia que sigue funcionando cuando los ingenieros pasan al siguiente módulo, y habla de resultados que se pueden medir. «Antes, vender software era un salto de fe. Con IA puedes vender resultados», le dijo José Murillo a Reuters.
Quién está detrás
La fundaron José Murillo, que es co-CEO, Andrés Rosales y el colombiano Santiago Buenahora. Estudiaron en Harvard y en la Universidad de Pensilvania y, entre los tres, han pasado por Meta, Goldman Sachs, McKinsey, Microsoft, Robinhood y 8VC. Tienen la sede en Ciudad de México y oficinas en Bogotá y Madrid. Según Mexico Business News, la plantilla se ha multiplicado por cinco desde principios de 2026.
Por qué doce millones en semilla es tanto dinero
La ronda semilla es la primera financiación seria que recibe una empresa. Suele servir para pagar los primeros sueldos y demostrar que alguien quiere comprar el producto. En este blog hemos contado, por ejemplo, cómo Yavendió levantó 850.000 dólares en esa misma fase. Reuters describió la ronda de Primero como una de las semillas más grandes anunciadas en los últimos tiempos en la región.
La colideran Kaszek, el fondo que crearon dos antiguos directivos de Mercado Libre, y el estadounidense General Catalyst. Que la colideren quiere decir que son los que más ponen y los que negocian las condiciones. También entran Definition, Conviction y 8VC.
Una empresa con poco más de un año todavía no tiene muchos números que enseñar, así que los inversores se fijan en otras cosas. A una compañía como Kimberly-Clark de México, un sistema así se le vende en una reunión con su dirección. En la ronda hay inversores ángel, es decir, personas que ponen su propio dinero, entre ellos accionistas y directivos de FEMSA, Bimbo, Aeroméxico y Kimberly-Clark de México. Con ese dinero llegan también conversaciones en los despachos donde se decide la compra. En esta fase, buena parte de lo que pagan los fondos es un equipo que ya ha demostrado que consigue sentarse en esas mesas.
En qué punto está
La empresa dice que dedicará el dinero a contratar gente y a ampliar las implementaciones. Lo publicado hasta ahora no dice cuántos de esos clientes tienen un contrato de pago en marcha y cuántos están todavía en fase de prueba. Primero tampoco ha dado ingresos, tamaño de plantilla ni cómo cobra, y en los dos casos con cifras no aparece el nombre del cliente.
A quién le sirve y a quién no
Encaja en una compañía grande con procesos repetitivos que atraviesan varios sistemas y con presupuesto para tener ingenieros externos dentro durante meses. Una pyme con un solo programa de facturación y cinco personas en la oficina no es su cliente, y la empresa tampoco se dirige a ella. Quien quiera ver cómo se presenta puede entrar en su web, primero.com.