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InfiniteWatch: los fundadores de CoverWallet montan desde Madrid una empresa que vigila a los bots que atienden a los clientes

· revisado el · Ismael Cuadrado
InfiniteWatch: los fundadores de CoverWallet montan desde Madrid una empresa que vigila a los bots que atienden a los cl

Imagina una aseguradora que un lunes decide que las llamadas de madrugada ya no las coge una persona, sino una voz sintética. El martes todo parece ir bien: nadie se queja y la centralita no se satura. El miércoles alguien del equipo pregunta algo muy simple: ¿qué le ha dicho exactamente el bot a las cuatrocientas personas que llamaron anoche? Y nadie lo sabe.

Muchas empresas están en ese punto ahora mismo. Poner un agente de inteligencia artificial a atender por teléfono o en la web se ha vuelto relativamente fácil. Saber qué hace cuando nadie mira sigue siendo difícil. De ese hueco vive InfiniteWatch, una empresa nacida en octubre de 2025 entre Madrid y Nueva York.

El problema de quien ya ha puesto un bot a atender

Cuando atiende una persona, la empresa tiene formas de siempre para controlar la calidad. Está el famoso «esta llamada puede ser grabada», y hay un equipo de calidad que escucha una muestra de conversaciones, las puntúa y corrige a quien se equivoca. Es lento y solo llega a una parte pequeña de las llamadas, pero funciona porque el volumen es humano.

Un agente de IA atiende miles de conversaciones al día y puede fallar de maneras raras: inventarse una condición del contrato, prometer un reembolso que no toca o saltarse un aviso legal obligatorio. En sectores como los seguros, la banca o la sanidad, ese último fallo puede acabar en una multa. Escuchar a mano una de cada cien llamadas deja de servir.

Los fundadores lo resumen en una frase que repiten al presentar la empresa: las compañías no van a dejar operaciones importantes en manos de agentes sin ver qué pasa en calidad, experiencia de usuario, cumplimiento normativo, ingresos que se escapan y satisfacción del cliente.

Cómo funciona

En la jerga del sector, lo que venden se llama observabilidad, que en cristiano quiere decir poder ver por dentro lo que hace un sistema mientras funciona. InfiniteWatch arrancó con dos productos:

Según la empresa, ya analiza más de dos millones de interacciones al mes para sus clientes. Uno de ellos es TheGuarantors, una firma estadounidense de seguros para alquileres. Para lo que queda de 2026 anuncian agentes para mensajería, correo electrónico y navegación asistida.

Hay un detalle en su modelo que explica bien hacia dónde miran. Iñaki Berenguer, cofundador y presidente, cuenta que en cuanto instalan la herramienta de vigilancia pueden ofrecer al cliente ocuparse también de sus agentes de voz. Es decir: primero te enseñan dónde falla tu bot y luego se ofrecen a llevártelo.

Qué había antes y en qué se separa

Nada de esto parte de cero. Las herramientas que graban sesiones web para ver cómo navega la gente existen desde hace más de una década, y cualquier centro de atención telefónica grande tiene su departamento de calidad. La diferencia está en quién hace la revisión y cuánto abarca. Las herramientas clásicas te dan las grabaciones y alguien tiene que verlas. Aquí es otra IA la que las revisa todas, saca los problemas y, en el caso de la voz, provoca llamadas de prueba a propósito para buscar fallos en lugar de esperar a que aparezcan.

A quién le sirve: a empresas medianas y grandes con mucho volumen de atención, sobre todo en sectores regulados. A quién no: a un comercio pequeño con un chat que recibe diez consultas al día. Ahí basta con leerlas.

Quién está detrás

Los fundadores son Iñaki Berenguer, Pablo Molina (consejero delegado), Alberto González, Alex Lorenzo y Ginés Sánchez. Todos formaron parte de la dirección de CoverWallet, una empresa de seguros digitales para pequeños negocios que nació en Nueva York con fundadores españoles, llegó a gestionar más de mil millones de dólares en primas y acabó comprada por Aon, uno de los gigantes mundiales del sector. Berenguer, además, ya había vendido antes otra empresa, Pixable.

El equipo arrancó muy pequeño: en diciembre de 2025, cuando la empresa se dio a conocer, eran seis personas y casi todos ingenieros.

Cuatro millones antes de tener un año

La ronda ha sido de 4 millones de dólares y es una pre-seed. Traducido: es la primera ronda, la que llega antes incluso de la ronda semilla, cuando la empresa apenas tiene producto y clientes. Lo normal en España es que una pre-seed se quede en unos cientos de miles de euros. Esta multiplica esa cifra varias veces.

La ha liderado Base10 Partners, un fondo de San Francisco. Liderar significa que es quien pone la mayor parte, negocia las condiciones y arrastra a los demás. Han entrado también dos fondos madrileños, Kibo Ventures y Kfund, junto a LifeX, varios scouts de Sequoia y Andreessen Horowitz (personas a las que esos fondos dan dinero para que hagan apuestas pequeñas en su nombre) y cuatro fundadores de empresas valoradas en más de mil millones.

¿Por qué tanto dinero tan pronto? Aquí pesa mucho haber vendido antes. Un fondo que entra en una empresa de pocos meses apuesta sobre todo por las personas, porque todavía no hay números que mirar. Un equipo que ya ha montado una compañía, la ha hecho crecer y la ha vendido a un comprador grande quita de la mesa buena parte de las dudas: saben contratar, saben vender a empresas y saben cómo es el camino hasta una venta. Eso no garantiza nada, pero cambia la conversación. Un fundador primerizo con la misma idea probablemente tendría que enseñar clientes y facturación antes de conseguir una fracción de esa cifra.

Hoy InfiniteWatch tiene producto en marcha, al menos un cliente que habla de ella en público y dinero para ampliar lo que hace. Le queda demostrar que las empresas que están llenando sus centralitas de voces sintéticas pagarán por saber qué dicen.