Saltar al contenido
Buscando la Libertad
Dejar de depender de una nómina: montar algo, comprar algo o vivir de lo invertido

Eclectic AI: agentes que contestan el WhatsApp de las empresas y una ronda abierta a cualquiera que ponga 500.000 pesos chilenos

· revisado el · Ismael Cuadrado
Eclectic AI: agentes que contestan el WhatsApp de las empresas y una ronda abierta a cualquiera que ponga 500.000 pesos

En 2024 Mauricio Chiong todavía estudiaba en Yale cuando, en un evento, conoció a Martin Raddatz. Raddatz es ingeniero por la Pontificia Universidad Católica de Chile y trabajaba en San Francisco, en los equipos de inteligencia artificial de Meta y WhatsApp. Es decir, conocía por dentro la aplicación por la que media América Latina le escribe a su peluquería, a su clínica y a la tienda donde compró unas zapatillas. De aquel encuentro salió Eclectic AI, una empresa chilena que hoy dice facturar unos 520.000 dólares al año y tener más de 140 clientes.

Lo que ha llamado la atención en octubre de 2026 no es tanto el producto como la forma en que busca dinero. En lugar de cerrar la ronda en el despacho de un fondo, la ha abierto en Broota, una plataforma chilena de financiación colectiva, y acepta a cualquiera que ponga desde 500.000 pesos chilenos, menos de 500 euros al cambio.

Qué problema resuelve y para quién

Cualquiera que tenga un negocio con clientes al otro lado del móvil conoce el panorama: mensajes de WhatsApp a las once de la noche preguntando si queda una talla, comentarios en Instagram pidiendo precio, correos que esperan tres días a que alguien los lea. Eclectic vende agentes de IA que contestan esos mensajes, cualifican a quien parece interesado en comprar (separan al curioso del que va en serio), reservan citas, consultan el estado de un pedido y, cuando el asunto se complica, pasan la conversación a una persona del equipo con el historial y los datos ya preparados.

Según su web, eclecticlabs.com, trabaja con WhatsApp, Instagram, Facebook, TikTok, correo, chat web, SMS y llamadas, y todo cae en una sola bandeja. Se conecta con herramientas habituales como HubSpot, Salesforce, Shopify o Google Calendar. Entre los clientes que enseña figuran la Universidad Católica de Chile, Comunidad Feliz (un software para comunidades de vecinos) y la marca de mochilas JanSport. Sus sectores son el comercio electrónico, la salud, el transporte, los recursos humanos y los servicios financieros.

En qué se separa de lo que ya existía

Los bots de WhatsApp no son nuevos. Durante años la fórmula fue el menú: «pulse 1 para pedidos, 2 para devoluciones». Funcionaba mientras el cliente preguntara exactamente lo previsto; en cuanto se salía del guion, el bot se perdía. Por encima de eso estaban las grandes plataformas de atención al cliente, tipo Zendesk o Intercom, pensadas sobre todo para equipos humanos que reparten tickets.

La diferencia que plantea Eclectic es que el agente aprende de los documentos, las instrucciones y el tono de cada empresa, y además puede hacer cosas en sus sistemas, no solo contestar. A quien le sirve: al negocio que recibe muchas preguntas repetidas por canales de mensajería y quiere responderlas al momento. A quien no: a la empresa que apenas tiene conversaciones con clientes, o a la que vende algo tan delicado que cada respuesta necesita a una persona.

Cuándo nació, según a quién se pregunte

Aquí las fuentes no coinciden. La nota de la ronda en Broota habla de una empresa fundada a finales de 2025. Una pieza anterior de la misma web, Ecosistema Startup, la sitúa en 2024. Lo que sí está documentado es que los fundadores se conocieron en 2024 y que en marzo de 2026 la empresa ya cerró su primera ronda. Puede que la diferencia esté entre cuándo empezaron a trabajar juntos y cuándo se constituyó la sociedad, pero no hay un dato oficial que lo aclare.

Esa primera ronda fue una ronda «ángel» o pre-seed: el dinero que entra cuando la empresa todavía es muy pequeña, normalmente de particulares con experiencia que apuestan antes que nadie. No se dijo la cifra, pero sí los nombres: una oficina familiar, un fondo liderado por el emprendedor David Rau, Thomas Maremaa (que pasó por Y Combinator, la aceleradora estadounidense) y un fondo ángel impulsado por Nicolás Serrano, consejero delegado de DataScope, que a su vez aparece entre los clientes.

Entonces Chiong se puso una meta en público: llegar a 500.000 dólares de ARR en julio con siete personas. ARR son las siglas en inglés de «ingresos recurrentes anuales»: lo que facturarían en un año las suscripciones que tienen ahora mismo si nadie se diera de baja. En octubre declaran 520.000. La siguiente meta es el millón antes de diciembre, con diez personas como máximo. «Hoy es clave operar con equipos pequeños y totalmente apalancados en inteligencia artificial», dijo Raddatz.

Por qué Broota y no un fondo

Broota lleva más de trece años funcionando en Chile y dice reunir a más de 5.000 inversores. Funciona así: una empresa abre su ronda, y particulares con ahorros modestos compran una parte pequeña. Según la propia plataforma, el inversor recibe acciones o un instrumento que se convierte en acciones más adelante, según cómo esté montada cada ronda.

Para el fundador, la diferencia con un fondo es grande. Con un fondo se negocia una vez, con un solo interlocutor que pone un cheque grande y que a menudo pide voz en las decisiones. Con la financiación colectiva el dinero llega a trozos y los socios son decenas. Eclectic quiere superar los cien. A cambio de gestionar a tanta gente, gana algo que un fondo no da: clientes y prescriptores potenciales. Chiong lo dijo sin rodeos: busca socios «que no solo aporten capital, sino que sean embajadores de nuestra tecnología». Para una empresa que vende a pymes, cien pequeños empresarios con acciones pueden ser cien puertas.

Para quien pone el dinero, conviene tener claras tres cosas:

Encaja con quien quiere apostar una cantidad que puede permitirse perder por una empresa que ya factura y cuyo producto entiende. Encaja peor con quien necesita ese dinero a corto plazo o busca una rentabilidad previsible.

En qué punto está

Eclectic tiene dos fundadores con un perfil técnico y comercial complementario, una ronda ángel cerrada en marzo, una cifra de ingresos que cumplió lo que prometió para julio y una ronda abierta en Broota con la vista puesta en el resto de América Latina. La próxima cifra que dará pistas está marcada en su propio calendario: el millón de dólares de ingresos recurrentes que se ha propuesto alcanzar en diciembre.