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Dejar de depender de una nómina: montar algo, comprar algo o vivir de lo invertido

¿Cómo pasó Magnar, la legaltech chilena, de levantar 300.000 dólares a una ronda de 8 millones en menos de un año?

· revisado el · Ismael Cuadrado
¿Cómo pasó Magnar, la legaltech chilena, de levantar 300.000 dólares a una ronda de 8 millones en menos de un año?

Porque llegó a la segunda ronda con clientes que ya pagaban. Magnar, un asistente de inteligencia artificial para abogados fundado en Chile en agosto de 2025, levantó 300.000 dólares en octubre de ese año. Cuando fue a por la Serie A de 8 millones, ya ingresaba más de 4 millones al año de forma recurrente y tenía unos 40.000 usuarios activos al mes, según Diario Financiero. Con esas cifras, la ronda se cerró en unas tres semanas.

Esa es la respuesta corta. La larga tiene que ver con qué hace la herramienta, quién la ha montado y por qué tres de los bufetes más grandes de la región han decidido meter dinero en ella.

¿Qué hace Magnar por un abogado en su día a día?

Magnar es un asistente entrenado con la normativa, la jurisprudencia (las sentencias anteriores que sirven para argumentar un caso) y los documentos jurídicos de cada país donde opera. Un abogado le puede pedir que localice las sentencias que encajan con el asunto que lleva entre manos, que le resuma una ley larga o que le prepare el primer borrador de un contrato o de un escrito para el juzgado.

En su web la empresa enumera las piezas: un agente de IA, búsqueda de jurisprudencia, análisis de documentos, una base de datos legal que se va actualizando, un monitor de casos, gestión documental y firma electrónica. Según Diario Financiero, en este año ha pasado de ser un asistente de consulta a una plataforma que se conecta con Outlook y Gmail y que tiene aplicaciones para iOS y Windows. La idea es que el abogado no tenga que salir de su correo ni de su gestor de documentos para usarla.

¿Qué existía antes y en qué se diferencia?

Los abogados llevan décadas pagando bases de datos jurídicas en las que buscar leyes y sentencias por palabras. En Estados Unidos, Harvey ya ofrece desde hace unos años un asistente de IA para los grandes despachos. Magnar se separa por lo local: sus fuentes son la normativa y las sentencias de Chile, Perú, Colombia, Argentina y los demás países donde trabaja, y cita de dónde saca cada respuesta para que el abogado pueda comprobarla. Una herramienta pensada para el derecho estadounidense sirve de poco a quien litiga en Lima o en Buenos Aires.

¿Quién está detrás?

Tres fundadores chilenos: Andrés Arellano, consejero delegado, que antes había cofundado la aceleradora Platanus y había estado al frente de la Clave Única, el sistema con el que los chilenos se identifican ante la Administración; Nicolás López, que venía de la startup Justo, y Andrés Rodríguez. Según Diario Financiero, los tres conservan el control de la empresa a través de una sociedad matriz registrada en Delaware, lo habitual cuando se quiere recibir dinero de fondos extranjeros.

El historial de Arellano pesa. Un fondo que no conoce a un equipo mira qué ha hecho antes, y haber levantado un sistema que usa medio país es una referencia fácil de comprobar.

¿Cuánto dinero ha levantado y de quién?

Ronda Fecha Importe Quién puso el dinero
Pre-seed Octubre de 2025 300.000 dólares Primeros inversores
Previa a la Serie A Enero de 2026 500.000 dólares Carey (bufete chileno)
Serie A Cerrada a comienzos del verano; anunciada en septiembre de 2026 8 millones de dólares 6 Degrees Capital (lidera), Hi Ventures, Nascent VC, FEN Ventures, Platanus y los bufetes Carey, Beccar Varela y Estudio Muñiz

Dos aclaraciones sobre la jerga. El pre-seed es el primer dinero de fuera, el que sirve para construir el producto antes de tener clientes. La Serie A es la primera ronda grande con fondos de capital riesgo, y suele llegar cuando ya hay ventas que demuestran que el producto tiene demanda. «Liderar» la ronda significa que ese fondo pone la mayor parte, negocia las condiciones y suele ocupar un puesto en el consejo; en este caso, Thomas Olszewski, de 6 Degrees Capital, un fondo británico. Jimena Pardo, socia de Hi Ventures, también entra en el consejo.

¿Por qué un bufete quiere ser socio de la herramienta que usa?

Carey es el mayor despacho de Chile; Beccar Varela, uno de los grandes de Argentina, y Estudio Muñiz, uno de los principales de Perú. Tener una participación les da tres cosas. La primera, voz: un socio que además es cliente tiene más fácil que el producto se adapte a su forma de trabajar. La segunda, parte del valor que genere la empresa si le va bien, en lugar de limitarse a pagar la suscripción. La tercera, sobre todo en el caso de Carey, que entró antes que los fondos: ver por dentro hacia dónde va una tecnología que puede cambiar cómo se facturan las horas en su sector.

Para Magnar la ventaja es comercial. Cuando un despacho pequeño de Montevideo o de Bogotá duda si fiarse de una herramienta de IA con sus expedientes, que los tres grandes de la región la usen y hayan invertido en ella le resuelve buena parte de la duda.

¿Qué hizo falta para pasar de una ronda a otra tan rápido?

Sobre todo, ingresos. Los fondos miden a una empresa de software por su ARR, las siglas en inglés de ingresos recurrentes anuales: lo que facturaría en un año si todos sus clientes actuales siguieran pagando. Magnar superaba los 4 millones de dólares, con unos 400 clientes entre bufetes y empresas, en menos de un año de vida. A eso se suma que salió pronto de Chile: hoy está en nueve países, México y Brasil incluidos, que según su consejero delegado suman alrededor de 1,9 millones de abogados. Y que el primer cliente importante, Carey, había puesto ya su propio dinero, lo que para los fondos era una referencia difícil de ignorar.

Con el dinero, la empresa dice que acelerará las ventas en los mercados nuevos, contratará equipos locales e invertirá en ingeniería y en el procesamiento de datos jurídicos. Hoy tiene más de veinte empleados directos y unas cuarenta personas externas, entre abogados e ingenieros.

¿A quién le sirve y a quién no?

Le sirve a quien ejerce en alguno de los nueve países donde opera y pasa horas buscando sentencias o redactando borradores parecidos una y otra vez, tanto en un despacho grande como en uno de tres personas. Encaja peor con quien trabaja con derecho de un país que la herramienta aún no cubre, España incluida, y con el abogado que no quiere, o no puede por acuerdo con su cliente, pasar documentos por una plataforma externa.