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Buscando la Libertad
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Zume Pizza: SoftBank puso 375 millones en una furgoneta que horneaba pizzas y el queso se escurría en las curvas

· Nadia Bermejo
Imagen editorial del caso Zume Pizza

Qué era Zume Pizza

Verano de 2016, Mountain View, en pleno Silicon Valley. En una nave del 250 de Polaris Avenue la masa avanza por una cinta transportadora. Una máquina llamada Pepe echa la salsa de tomate, otra llamada Marta la extiende y un brazo robótico de seis ejes, Bruno, que costó unos 40.000 dólares, mete la pizza cruda en el horno. Fuera espera una furgoneta pintada de colores vivos con 56 hornos dentro. La idea era que tu pizza se terminara de hacer mientras iba de camino a tu casa.

Zume Pizza era una empresa emergente que quería automatizar la pizza a domicilio de principio a fin: robots para preparar, hornos con GPS para hornear justo antes de llegar y datos para adivinar qué ibas a pedir antes de que lo pidieras. Sus fundadores no hablaban de una pizzería, sino de construir el «Amazon de la comida».

Historia

### Un ejecutivo de videojuegos y una cocinera de Harlem

Alex Garden venía del mundo de los videojuegos. Había sido director general de Xbox Live en Microsoft y presidente de Zynga Studios, la casa de FarmVille y Words With Friends. Según el Mountain View Voice, llevaba desde 2012 dándole vueltas a la idea y patentando hornos, cadenas de montaje y cajas de pizza.

Julia Collins ponía lo que a él le faltaba: oficio en la restauración. Había trabajado en Murray’s Cheese, había fundado Mexicue y había llevado Cecil, un restaurante de Harlem que Esquire nombró mejor restaurante nuevo de Estados Unidos en 2014. En 2015 fundaron juntos Zume Pizza.

El equipo fichó como jefe de cocina a Aaron Butkus, que venía de Roberta’s, una de las pizzerías más famosas de Brooklyn. Querían que la pizza fuera buena de verdad, no solo una curiosidad tecnológica. En julio de 2016, tres meses después de empezar a vender, tenían 34 empleados, tres patentes, unos 5,7 millones de dólares de financiación y una línea capaz de sacar 360 pizzas por hora. La masa se preparaba con 48 horas de antelación, y el queso y los ingredientes todavía se ponían a mano.

### Hornear en marcha

En septiembre de 2016 empezaron los repartos con hornos a bordo. La furgoneta llevaba 56 hornos conectados por GPS que alcanzaban unos 800 grados Fahrenheit (alrededor de 425 °C). El sistema calculaba cuándo encender cada uno para que la pizza saliera del horno minutos antes de llegar a la puerta. El objetivo eran 22 minutos desde el pedido hasta la entrega.

El planteamiento convenció a los inversores. En 2016 la empresa cerró una ronda Serie A de 6 millones con Jerry Yang, cofundador de Yahoo, y el fondo SignalFire. En otoño de 2017 llegó una Serie B de 48 millones.

### El cheque de SoftBank

En 2018 Zume empezó a negociar con SoftBank, el conglomerado japonés que estaba repartiendo miles de millones entre empresas tecnológicas con su Vision Fund. La prensa llegó a hablar de hasta 750 millones. En noviembre de 2018 se cerró una inversión de 375 millones de dólares con una valoración de 2.250 millones. Zume ya era un «unicornio», como se llama en el sector a las empresas privadas que valen más de mil millones, y Collins pasó a ser la primera mujer negra cofundadora de una empresa de ese tamaño.

Ese mismo año Collins dejó la empresa, con la valoración en su punto más alto. Más tarde fundó Planet FWD, una plataforma para que las marcas midan y reduzcan su huella de carbono.

Con el dinero de SoftBank la pizza se quedó pequeña. Zume se reorganizó en varias líneas: Zume Forward Mobile, para ofrecer cocinas móviles a otras marcas; un área de I+D; y Zume Source, dedicada a envases. En 2019 compró Pivot Packaging, una empresa de envases de origen vegetal, por 20,5 millones según Wikipedia, y anunció una fábrica de unos 6.500 metros cuadrados en el sur de California. A finales de 2019 firmó un acuerdo con la cadena &pizza para desplegar su flota de cocinas móviles. Ese año, según publicó Bloomberg, buscaba una nueva ronda con una valoración de 4.000 millones.

### El queso

Mientras tanto, el producto que había dado nombre a la empresa tenía un problema muy físico. Como contó Bloomberg, al hornear en marcha el queso fundido tendía a desparramarse cuando la furgoneta giraba o pasaba por un bache. Según la misma cobertura, también hubo quejas sobre la cantidad de salsa en las pizzas hechas por robots. Hornear sobre ruedas, que era la gran idea, chocaba con algo tan básico como la inercia.

Las cuentas tampoco acompañaban. Una fuente citada por Bloomberg aseguró que Zume ingresó menos de un millón de dólares en 2019, el año siguiente a recibir 375 millones. En los meses previos a 2020 se fueron varios altos directivos, y Garden canceló una reunión con toda la plantilla prevista para diciembre en la que iba a explicar la estrategia del año siguiente.

### Adiós a la pizza

El 8 de enero de 2020 Zume anunció que cerraba su negocio de pizza y despedía a unas 360 personas, el 53 % de la plantilla. También cerró su oficina de Seattle. Garden dijo que creaba 100 puestos en la división de envases y que seguía en conversación «constructiva» con SoftBank. Varios medios relacionaron los despidos con una ronda de financiación que no salió. A lo largo de 2020, con la pandemia encima, los recortes pasaron de 500 personas e incluyeron los equipos enteros de robótica y de furgonetas de reparto.

En mayo de 2020 la empresa empezó a fabricar envases compostables. Apuntaba a una tendencia real, la de sustituir el plástico de un solo uso, y Garden lo vendía así en 2019: «Se trata de sacar plástico de los vertederos, pero también de encontrar nuevos usos para los residuos agrícolas».

### Los envases tampoco salieron limpios

En octubre de 2020 Pizza Hut probó durante un día las cajas de fibra moldeada de Zume en un local de Phoenix. Surgió otro problema: aquellos envases contenían PFAS, unos compuestos químicos fluorados que la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos considera dañinos para la salud. En algunos lugares, entre ellos San Francisco, no podían usarse legalmente para servir comida, porque la ciudad había prohibido los PFAS en vajilla compostable a partir de 2020. Zume anunció que dejaba de fabricar productos con PFAS en su planta de California y que quería eliminarlos de toda su producción mundial antes de que acabara 2021. En agosto de 2021 se alió con la química Solenis para compartir con otras empresas un método de fabricación sin esos compuestos.

### El final

Zume dejó de operar en mayo de 2023, y Bloomberg lo publicó el 3 de junio. La empresa era insolvente y, en lugar de declararse en quiebra, optó por liquidar sus activos a través de la firma de reestructuraciones Sherwood Partners. No respondió a las peticiones de comentarios de la prensa. Para entonces nadie la recordaba por las pizzas.

Por qué murió

Cifras de Zume Pizza

Los números

La lección

Zume juntó dos problemas difíciles, cocinar bien y repartir rápido, y los metió en el mismo vehículo. Cada uno ya es duro por separado; juntos multiplicaban lo que podía fallar, y lo primero que falló fue lo más elemental: la pizza no aguantaba el viaje. Antes de vender una plataforma hay que comprobar que el producto básico sale bien una y otra vez en condiciones reales, no en una demostración.

El caso también muestra lo que puede hacer un exceso de capital en una empresa joven. Los 375 millones de SoftBank llegaron cuando Zume apenas facturaba y la empujaron a crecer hacia todos lados para justificar una valoración de 2.250 millones. Cuando el dinero dejó de llegar, no había un negocio rentable al que volver, solo una apuesta nueva, los envases, que empezó con su propio problema. Para quien emprende, la pregunta útil es qué ingresos sostienen hoy la estructura que se está montando, y si la respuesta es «casi ninguno», cualquier tropiezo de financiación puede ser el último.

*Este artículo es informativo y no constituye asesoramiento ni recomendación de inversión.*

Fuentes

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