En el mundo de los negocios...

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Mr.Marshall
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En el mundo de los negocios...

Mensajepor Mr.Marshall » 04 Nov 2012 17:35

Hola, para esos que se mueven en el mundo de los negocios y alguna vez han tenido algun susto, aqui dejo un articulo sacado de la pagina web de un maestro empresarial llamado Manuel Luque,

Cómo nadar entre tiburones
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En el entorno competitivo en que nos movemos hoy en día debemos estar
preparados para detectar y contrarrestar las practicas desleales y poco éticas de
las que se valen algunas personas para desplazarnos y obtener ventajas. Estas
conductas desleales se ve y se sufre en prácticamente todos los ámbitos de la
vida cotidiana, desde la política a los negocios pasando por la vida social, en
los que existe competencia entre personas, Hasta en ese laboratorio del
comportamiento humano en que se han erigido los reality show que
actualmente gozan de unos altos índices de audiencia en televisión como Gran
Hermano (Telecinco) o La Granja (Antena 3) podemos ver como los
diferentes participantes utilizan estrategias y tretas poco ortodoxas – criticas,
complots, etc. - para restar credibilidad a los adversarios y situarse en las
mejores posiciones.
En este contexto me viene a la mente un folleto que hace algunos años me
envió un consultor amigo mió con un mensaje que decía “para que te ayude a
sobrevivir en la jungla de los negocios”. Este folleto reproducía un articulo
aparecido en Perspectives in Biology and Medicine en verano de 1973* con el
titulo “Como nadar entre tiburones”. Su contenido me ha sido de gran
utilidad para moverme en el mundo de los negocios.
En el articulo da una serie de reglas para ayudar a muchos profesionales, ya
sean de los negocios o de la política (nadadores) que tienen que lanzarse al
agua y nadar entre “tiburones” (que para nosotros son todas aquellas personas
dispuestas a saltarse todas las reglas establecidas para obtener ventajas frente a
los demás) a sobrevivir hasta que mediante la practica se conviertan en
expertos.
Antes que nada y por razones obvias de seguridad es muy importante saber si
el agua esta infectada de tiburones antes de lanzarse a ella. Hay que ser
conciente que una vez en el agua el nadador estará solo y no podrá recibir
ayuda. También hay que saber que nadar entre tiburones es una habilidad que
no puede aprenderse solo en los libros. El novato tiene que practicar para
desarrollarla.


Regla nº 1
SUPONER QUE TODOS LOS PECES NO IDENTIFICADOS SON
TIBURONES

A veces los tiburones nadan camuflados; además, algunos peces que no lo son
actúan a veces como tiburones. Lo mejor y más seguro es suponer que toda
especie desconocida es un tiburón, a menos que se haya comprobado en más
de una ocasión que tienen un comportamiento dócil en presencia de sangre.
Nadadores inexpertos han sido con frecuencia objeto de mutilaciones por
haber supuesto que el comportamiento dócil de un pez en ausencia de sangre,
era señal de que no se trataba de un tiburón.

Regla nº 2
NO SANGRAR

Es un principio muy importante, que si uno resulta herido, ya sea accidental o
intencionadamente, no debe sangrar. La experiencia demuestra que sangrar
propicia un ataque aún más agresivo, y a menudo provoca la participación de
tiburones no implicados en la situación o que, como se ha indicado mas
arriba, son dóciles normalmente.
Evidentemente es difícil no sangrar al ser herido. De hecho, a primera vista
puede parecer imposible. Sin embargo la practica diligente y constante,
permitirá al nadador experimentado sufrir una seria laceración sin sangrar e
incluso sin perder la compostura. Este reflejo hemostático en parte puede ser
adquirido mediante el entrenamiento adecuado, pero depende también de la
constitución de cada persona. Aquellos que no sean capaces de controlar la
efusión de sangre, no deben intentar nadar entre tiburones, puesto que el
peligro a que se exponen es demasiado grande.
El control de la efusión de sangre conlleva un elemento protector positivo para
la persona. El tiburón quedara confuso sobre si su ataque le ha herido o no, y
esta confusión constituye una ventaja en si. Por otra parte, el tiburón puede
saber que su ataque ha herido a su victima, y no entender por qué no sangra,
ni da muestras de sufrimiento. Esto también afecta profundamente a los
tiburones que se empiezan a cuestionar su propia potencia o a pensar que su
adversario tiene poderes sobrenaturales.

Regla nº 3
CONTESTAR RAPIDAMENTE A TODA AGRESION

Los tiburones raramente atacan a una persona sin previo aviso. Generalmente
hay alguna acción exploratoria. Es importante que uno sé de cuenta de que
este comportamiento es el preludio de un ataque y lleve a cabo una inmediata
y vigorosa acción defensiva. La respuesta adecuada es un fuerte golpe en el
hocico. Casi invariablemente se evitara con esta acción un ataque en mayor
escala, puesto que la victima potencial demuestra que comprende las
intenciones del tiburón y está preparado para utilizar la fuerza que sea
necesaria para repeler sus acciones agresivas.
Algunos nadadores creen erróneamente que una actitud conciliadora evitará el
ataque. Esta creencia es absolutamente incorrecta ya que este tipo de respuesta,
lo que hace es provocar el ataque del tiburón. Aquellos que mantienen este
erróneo punto de vista pueden generalmente ser identificados por la falta de
algún miembro.

Regla nº 4
SALGA DEL AGUA SI ALGUIEN ESTA SANGRANDO

Si un nadador o un tiburón han sido heridos y está sangrando, salga
inmediatamente del agua. La presencia de sangre producirá un
comportamiento agresivo, incluso en el más dócil de los tiburones. Los de este
último grupo, con poca experiencia en el ataque, a menudo se comportan
irracionalmente y atacan a nadadores y tiburones indiscriminadamente aunque
no estén implicados en la contienda. Algunos llegan a ser tan ineptos, que en
la confusión se autolesionan.
No tiene ninguna utilidad intentar rescatar a un nadador herido. Es posible
que sobreviva al ataque o no, pero su intervención no puede protegerle una vez
se ha derramado sangre. Aquellos que consiguen sobrevivir a un ataque,
raramente se aventuran de nuevo a nadar entre tiburones, actitud por otra
parte fácilmente comprensible.
La imposibilidad de establecer una sistemática eficaz para defenderse cuando se
esta desarrollando

Regla nº 5
USE MEDIDAS CORRECTIVAS ANTICIPADAMENTE

Un constante riesgo para el nadador experimentado estriba en el hecho que los
tiburones olviden a quien tienen enfrente y puedan atacarle por error. Algunos
tiburones tienen muy mala memoria en este aspecto. Esta pérdida de memoria
puede evitarse mediante la aplicación anticipada de un programa de medidas
correctivas. El nadador experimentado debería dedicarse a estas actividades
con una frecuencia que evite que los tiburones olviden, razón por la cual no es
posible establecer intervalos fijos. El proceso deberá repetirse con más
frecuencia con los tiburones desmemoriados y sólo será necesario realizarlo
una vez con los tiburones que tienen buena memoria.
El procedimiento, en esencia, es el descrito en la Regla nº 3, “un fuerte golpe
en el hocico”. Este golpe inesperado sirve para recordar al tiburón dos cosas:
primera, que usted esta alerta y segunda, que no le teme. En la ejecución de
este ejercicio, los nadadores tienen que tener cuidado de no herir al tiburón y
hacerlo sangrar por dos razones: la primera es que los tiburones a menudo
sangran con profusión, lo que conduciría a la situación descrita en la regla nº
4. La segunda es que si los nadadores se exceden en su comportamiento
agresivo, será muy difícil distinguirlos de los tiburones. De hecho, tiene que
saber que los nadadores que han sobrepasado los limites de agresividad son
bastante peores que los tiburones, puesto que ninguna de las reglas aquí
descritas es efectiva para el control de su comportamiento agresivo.

Regla nº 6
DESORGANICE UN ATAQUE ORGANIZADO

Generalmente, los tiburones están suficientemente centrados en si mismos
para actuar conjuntamente contra el nadador. Esta falta de organización
reduce considerablemente el peligro de nadar entre tiburones. Sin embargo, en
determinadas ocasiones los tiburones pueden lanzar un ataque coordinado
contra un nadador, e incluso contra uno de ellos mismos.
La estrategia adecuada para hacer frente a un ataque coordinado es la división.
Los tiburones pueden ser dispersados en su ataque organizado de las dos
maneras siguientes: En primer lugar, los tiburones como grupo son muy
propensos a las disensiones internas. Un nadador experimentado puede
dispersar un ataque organizado, introduciendo algún factor, a menudo sin
importancia o trivial, que induzca a los tiburones a pelear entre ellos.

Generalmente cuando el conflicto internos e solucione, los tiburones no
podrán ni siquiera recordar que es lo que pretendían hacer, ni mucho menos
organizarse para hacerlo.
Un segundo método de división consiste en introducir algún factor que
enfurezca de tal modo a los miembros del grupo, que empiecen a “soltar
coces” en todas direcciones, atacando incluso en su furia, a objetos
inanimados.
¿Qué factor debería introducirse? Lamentablemente son distintos los que
propician la disensión interna o la furia ciega en un determinado grupo de
tiburones, puesto que lo que enfurece a un grupo puede pasar inadvertido a
otro.
No creemos necesario indicar que es una falta de ética, que un nadador
atacado por un grupo de tiburones trate de contraatacar dirigiéndolos contra
otro nadador aunque en algunas ocasiones observamos este tipo de
comportamiento.
Conclusión

Si bien los tiburones se encuentran en todas partes, probablemente donde más
abundan es en el ámbito de los negocios y de la política. Se reconocen por sus
actitudes negativas y destructivas a cualquier tipo de iniciativas y por tanto
resultan peligroso para los que ponen en marcha cambios o inician mejoras.
La consecución del éxito requiere a menudo influir de manera positiva sobre
este tipo de personas muchas veces en contra de su propia voluntad y
contrariando sus inclinaciones naturales.

El desarrollo de este raro arte de “nadar entre tiburones” casi siempre conduce
a ser reconocido y recompensado como una persona de valía.

Manuel Luque
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La forma en que un hombre trata el dinero es la prueba más decisiva de su carácter; cómo lo hace y cómo lo gasta.

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